Noelia Castillo, la joven de 25 años que había solicitado la eutanasia en España, murió este jueves tras recibir la muerte asistida en su habitación de una residencia sociosanitaria en Sant Pere de Ribes.
Su caso generó un fuerte debate en el país y estuvo atravesado por una batalla judicial impulsada por su padre, quien intentó frenar el procedimiento hasta último momento.
Un caso marcado por el sufrimiento y la decisión
La joven había quedado parapléjica tras un episodio ocurrido en 2022, cuando cayó desde un quinto piso luego de haber sufrido una violación grupal. Desde entonces, convivía con secuelas severas, dolor crónico y una dependencia total para las tareas diarias.
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Entre las complicaciones que padecía se encontraban dolor neuropático, alteraciones sensitivas, incontinencia y la necesidad de sondas permanentes, lo que motivó su decisión de solicitar la eutanasia, un derecho contemplado por la ley en España.
Horas antes del procedimiento, un juzgado de Barcelona rechazó un recurso presentado por su padre, que buscaba suspender la práctica y someterla a tratamiento psiquiátrico.
Cómo fueron sus últimos momentos
El proceso se llevó a cabo sin la presencia de familiares, tal como lo había pedido la propia Noelia. En la habitación solo estuvo el equipo médico encargado de realizar la eutanasia.
Sin embargo, en las horas previas sí había estado acompañada por su familia. Afuera del lugar, varias personas se acercaron con flores para expresarle su apoyo, mientras que también hubo manifestaciones de grupos que intentaron persuadirla de que reconsiderara su decisión.
El caso de Noelia, la paciente más joven en acceder a la eutanasia en España, reavivó el debate sobre este derecho.