Noelia Castillo murió este jueves tras recibir la eutanasia luego de una extensa lucha judicial en Barcelona. Tenía 25 años y había sido víctima de una violación grupal, lo que la llevó a intentar quitarse la vida arrojándose desde un quinto piso. Sobrevivió, pero quedó parapléjica con lesiones irreversibles, situación que la llevó a solicitar la muerte digna.
El acceso al procedimiento demoró más de 20 meses debido a la oposición de su familia. Sus padres intentaron frenar la decisión, aunque finalmente la Justicia avaló el derecho de la joven.
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Según revelaron los médicos a El Confidencial, la familia estuvo con ella hasta el último momento. Sin embargo, no presenciaron la muerte por pedido de Noelia, que eligió atravesar ese instante en la intimidad.
Cómo fue el protocolo de eutanasia
El procedimiento duró aproximadamente 15 minutos y fue realizado por un equipo médico especializado. Todo se llevó adelante bajo la supervisión del Ministerio de Sanidad español, para garantizar el cumplimiento de los protocolos.
Primero se confirmó que la paciente mantenía su voluntad de morir y que su capacidad mental no estaba alterada. Luego se inició la sedación, que se realizó por vía intravenosa -aunque puede hacerse vía oral-.
En una primera etapa se administró Midazolam, un sedante que reduce el nivel de conciencia y actúa en pocos minutos. Después se aplicó Propofol, el fármaco que induce el coma en un lapso de hasta cinco minutos.
Una vez comprobado que el coma estaba correctamente inducido, se suministró un bloqueante neuromuscular, paso final del procedimiento. Este medicamento se aplica incluso si el paciente ya no presenta signos vitales tras la sedación inicial.
La última voluntad de Noelia fue clara: pidió que el proceso se realizara en su habitación y sin la presencia de sus padres.