Un bebé de 11 meses fue hallado muerto y enterrado en un baldío en Nuevo México y el principal acusado es su padre. El caso generó conmoción por los detalles que surgieron de la autopsia.
El pequeño había sido reportado como desaparecido el 8 de febrero. Un día después, las autoridades encontraron su cuerpo.
Las pruebas que complican al padre
Según las pericias, el bebé tenía tierra en las vías respiratorias. Este dato permite sospechar que podría haber sido enterrado mientras aún estaba con vida. El médico forense determinó que se trató de un homicidio y estableció que la causa de muerte fue una fractura de cráneo.
Las cámaras de seguridad de un vecino fueron clave en la investigación. En las imágenes se veía a un hombre empujando un cochecito cerca del baldío.
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Los investigadores identificaron al sospechoso como John Hannon, de 43 años, padre del bebé. Cuando lo detuvieron, dio versiones contradictorias sobre el paradero del niño.
En el lugar primero encontraron un cochecito abandonado y luego hallaron ropa del hombre y del bebé. Finalmente, el 9 de febrero, durante un rastrillaje más exhaustivo, encontraron el cuerpo parcialmente enterrado. “El equipo de búsqueda encontró el cuerpo del bebé”, confirmó el sheriff Shane Ferrari.
La acusación
Ante los investigadores, Hannon aseguró que no lo golpeó ni se le cayó. Sin embargo, admitió que lo enterró porque “sabía que estaba muerto”.
Está imputado por abuso infantil con resultado de muerte y manipulación de pruebas. Permanece detenido sin derecho a fianza mientras continúa la investigación.