La ciudad de Frutal, en el estado de Minas Gerais, Brasil, quedó impactada por un caso de violencia extrema que se remonta a una tragedia ocurrida 10 años atrás. Un joven asesinó al hombre que había matado a su madre en 2016 y ahora es intensamente buscado por la Policía.
El autor del crimen fue identificado como Marcos Antônio da Silva Neto, quien atacó a Rafael Garcia Pedroso, el femicida de su madre, Glauciane Cipriano. Según informaron fuentes policiales, Marcos siguió durante semanas los movimientos de Rafael hasta concretar el ataque el pasado 31 de marzo.
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El agresor sorprendió a la víctima cuando esperaba a su esposa en la puerta de un centro de salud y le disparó cinco veces por la espalda. Rafael murió en el lugar, mientras que el joven escapó en moto. Tras el hecho, la Justicia solicitó su detención y continúa siendo buscado.

La historia se remonta al 3 de julio de 2016, cuando Rafael asesinó a Glauciane Cipriano —pareja en ese momento— de unas 20 puñaladas durante un asado.
El ataque ocurrió frente a testigos y también ante la mirada de Marcos, que tenía apenas ocho años. La investigación calificó el hecho como un homicidio con extrema crueldad en un contexto de violencia doméstica. Luego de ese crimen, Marcos y sus hermanos quedaron al cuidado de su abuela materna.

De acuerdo a su abogado, José Rodrigo de Almeida, el joven confesó el asesinato y expresó su intención de entregarse. “Vi cómo mató a mi madre”, habría dicho Marcos, según su defensor.
El letrado aseguró además que su cliente “nunca eludió a las autoridades” y que busca colaborar con la Justicia, aunque su presentación se habría demorado por cuestiones administrativas.
Desde la Policía Civil aclararon que la entrega voluntaria no evita una eventual detención, ya que existe un pedido de prisión preventiva en su contra.


