Durante casi siete décadas, la desaparición de la familia Martin fue un enigma sin respuestas en Estados Unidos. Pero un hallazgo inesperado, en el fondo de un río, acaba de reescribir el final de una historia que parecía perdida en el tiempo.
Todo comenzó en 1958, cuando la familia desapareció sin dejar rastro en el estado de Oregón. A pesar de intensos operativos de búsqueda, el caso quedó inconcluso y se convirtió en uno de los misterios más persistentes de la región.
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El giro llegó en mayo de 2025. Un buzo que exploraba el río Columbia encontró un auto hundido, oculto bajo una densa capa de sedimentos. En su interior había restos humanos. Lo que parecía un descubrimiento aislado pronto tomó una dimensión mucho mayor.

Tras un meses de trabajos, trámites y peritajes, los especialistas lograron extraer el vehículo y recuperar los restos. Si bien se sospechaba desde el año pasado que los restos eran a los Martín en los últimos días un análisis de ADN, confirmó la revelación clave: pertenecían a Kenneth y Barbara Martin, junto a su hija Barbie.
La identificación permitió finalmente cerrar el círculo de una tragedia que había quedado incompleta. En diciembre de 1958, el vehículo de la familia habría caído al río. Meses después, la Policía encontró los cuerpos de dos de los hijos de la pareja, pero nunca logró dar con los padres ni con la niña.



