Una joven de 25 años atraviesa una terrible enfermedad desde hace un año, después de acariciar un ciervo durante un viaje a Japón. En ese momento fue picada por una garrapata y tiempo después empezó a presentar síntomas graves.
Todo comenzó con lesiones en la piel, fiebre y cansancio extremo. La chica consultó a distintos médicos, pero durante meses no obtuvo un diagnóstico claro.
El diagnóstico después de la incertidumbre
En una entrevista con RTVE, la joven contó que recibió diagnósticos muy distintos antes de conocer qué le pasaba. “Me dijeron desde impétigo, sífilis, hasta un trastorno obsesivo. Fueron muchísimos diagnósticos distintos”, relató.
En junio de 2025 recibió un llamado desde Madrid que abrió una nueva hipótesis: una posible infección vinculada a bacterias transmitidas por garrapatas.
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Con nuevos estudios, los médicos confirmaron que tenía enfermedad de Lyme, una infección bacteriana que puede afectar el sistema nervioso si no se trata a tiempo. “Primero di positivo en una rickettsia y después aparecieron más resultados positivos”, precisó.

La enfermedad avanzó y su salud se fue deteriorando. La joven sufrió parálisis facial, desmayos, espasmos y otros síntomas neurológicos severos, e incluso llegó a ser internada de urgencia.
Actualmente está en Múnich, Alemania, donde realiza un tratamiento especializado. “Soy bailarina, estoy acostumbrada a moverme todo el tiempo, a entrenar. Hoy no puedo ni levantarme de la cama. Con 25 años, no quiero vivir así”, lamentó.



