Los dos terremotos de Venezuela dejaron escenas devastadoras, pero también historias conmocionantes de sobrevivientes. Una de ellas es la de Andrea Canónico, una joven de 23 años que pasó 48 horas bajo los escombros de un edificio en La Guaira.
Durante ese tiempo, se concentró en controlar la respiración para no entrar en desesperación. Del otro lado, Moisés “El topo” Faramaya, un minero de El Callao, en el estado de Bolívar, escarbaba entre los restos de la estructura para intentar rescatarla.
El relato de Andrea
“Lo principal de todo este momento es que nunca me desesperé”, expresó Canónico a AFP desde La Guaira, la ciudad costera más afectada por los sismos.
La joven contó que tomó una decisión clave mientras permanecía atrapada. “Yo me dije voy a dormir. Esto está en pleno desastre. Seguramente va a seguir temblando. Me voy a quedar tranquila, no me voy a agitar por el tema de la respiración”, relató.
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Andrea explicó que el espacio donde estaba le permitía sentarse, aunque por encima tenía unos seis metros de escombros. “Tenía mi teléfono, eso sí, mi teléfono me acompañó todo ese tiempo”, comentó.
Más arriba de ella había un hombre con quien podía comunicarse. Él fue rescatado primero y avisó a los socorristas que Andrea seguía con vida debajo de los restos del edificio.

“Encima de mí había un hueco por el que yo me pude trepar. Pasé por un mueble que había y pude llegar al otro hueco que estaban haciendo los rescatistas y por ahí fui escalando y ellos me fueron halando y pude salir”, relató.
Tras ser rescatada, Andrea tuvo que esperar para saber si su hermano de 20 años y su tía de 91 habían corrido la misma suerte. El Estado daba por muertas a todas las personas que vivían en el edificio, pero un escáner estadounidense y perros españoles detectaron rastros de vida y reactivaron la esperanza de decenas de familiares.


