El rescatista argentino Guillermo Arana Leyton habló tras regresar de Venezuela y contó cómo fue el operativo en el que hallaron el cuerpo de Lucas Gámez, el nene argentino que había quedado atrapado entre los escombros.
El integrante del grupo Fenix Unit arribó este lunes al aeropuerto de Mendoza después de varios días de trabajo en la zona de La Guaira, una de las más afectadas por los terremotos.
“Pudimos completar el objetivo que llevábamos, pero no como esperábamos, porque teníamos la esperanza de encontrar a más personas con vida. Ha sido algo nefasto por la cantidad de personas fallecidas”, expresó en diálogo con Canal 9 Televida.
La misión principal de Arana Leyton fue en el edificio Miramar, donde coordinó tareas de rescate junto a equipos de otros países. Allí buscaban a Lucas Gámez, su familia y vecinos que habían quedado bajo los escombros.
“Pensamos que Lucas iba a estar vivo pero lo encontramos fallecido, abrazado a sus abuelos”, lamentó el rescatista. Según relató, para llegar hasta el nene tuvieron que avanzar con maquinaria pesada sobre una estructura completamente colapsada.
“Tuvimos que deshacer un edificio de nueve pisos, con maquinaria pesada y algunas personas habían estado con vida diez días luego del terremoto”, indicó.
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Lucas se encontraba en el segundo piso junto a los tíos de su mamá, con quienes había ido a pasar el día en la playa de La Guaira. De acuerdo con el relato del rescatista, acababan de ingresar al edificio cuando fueron sorprendidos por los terremotos.
Arana Leyton también describió la magnitud del desastre y advirtió que la situación sanitaria es crítica. “Estábamos superados en todo. Creo que cualquier país del mundo se sentiría igual ante una tragedia de esta magnitud”, señaló.
Luego detalló que en la zona no hay agua potable, cloacas ni condiciones sanitarias suficientes para contener posibles brotes. “No existe agua potable, no hay cloacas y no tenés medios de sanidad para contener una epidemia. Hoy se está generando sarna, incluso entre los mismos rescatistas”, afirmó.
El rescatista sostuvo además que todavía quedan muchos cuerpos atrapados bajo los escombros y que la maquinaria disponible no alcanza para avanzar con todas las tareas. “El olor de los cuerpos es abrumador. Quedan muchísimos cadáveres dentro de los edificios y las máquinas no alcanzan para remover todos los escombros”, cerró.