Los ciudadanos finlandeses que son víctimas de las adiciones, la extrema pobreza o la desocupación califican para el programa de asistencia social más sorprendente de Europa.
El gerente de la Fundación Feantsa, Juha Kaakinens, contó que ese país escandinavo tiene 16.300 unidades para llevar a cabo el envidiable programa social. "Empezamos por darles una vivienda con un contrato que les otorga los mismos derechos que tiene cualquier inquilino. Y después si necesitan más apoyo, se les ofrece".
Además, destacó que al Estado le sale mucho más barato esta solución, que hacer otro tipo de asistencia. “Es cierto que si permanecen en esa condición por mucho tiempo, es muy posible que aparezcan problemas nuevos. Por eso es importante atacar el problema lo más pronto posible", indicó.
En 2015, en las calles finlandesas había 7 mil personas en esta condición. Hoy el fenómeno social ha sido prácticamente erradicado, a tan sólo un par de años de atacar el problema.
Mientras tanto, en el resto del Viejo Continente el flagelo crece sin encontrar solución. “Mientras haya una sola persona sin hogar en el país, es demasiado. Finlandia ya no tiene gente durmiendo en las calles”, apuntó Kaakinens.