¿Por qué Flavio Bolsonaro, con mucho menos talento, inteligencia, trayectoria, capacidad y experiencia que Lula, pudo vencerlo en la primera vuelta? Las posibles claves de interpretación de este resultado se encuentran en las redes sociales, la religión, la seguridad y la economía.
Las redes sociales cambiaron totalmente el lenguaje de la comunicación política y, en ese escenario, Flavio Bolsonaro juega de local mientras que el actual presidente se maneja a tientas.
En la dimensión de las redes sociales se diluye las ventajas que Lula tiene sobre su oponente en inteligencia, capacidad, trayectoria y experiencia, porque allí el mensaje breve y efectista se impone sobre el discurso medular y los argumentos con sustancia.
La nueva ultraderecha es joven y se mueve en las redes como pez en el agua, por eso logró quedarse con la bandera de la lucha contra la inseguridad. Los gobiernos del PT no son mano blanda con la delincuencia, pero la seguridad no aparece en su discurso, o lo hace de manera leve; mientras que en el discurso del conservadurismo duro el tema es protagónico y transmitido de manera eficaz.
La religión fue uno de los músculos del bolsonarismo. Flavio es evangélico, mientras que Lula es católico. El joven derechista cometió un error al decir que sacaría del Planalto la efigie de la virgen de Aparecida, patrona de Brasil. El presidente lo explotó levantando con las dos manos una virgen de Aparecida en sus actos posteriores. Pero las iglesias pentecostales y neo-pentecostales penetran profundamente el bastión social del líder del PT: las clases medias, medias bajas y bajas.
Los evangélicos han crecido vigorosamente en el país que siempre tuvo la mayor cantidad de católicos entre los países el mundo. Del 5% que eran en la década del 70, pasaron a rondar el 35 por ciento en la actualidad. Los católicos son mayoría, pero los pastores evangélicos hacen mucho más activismo político que los pastores evangélicos. Las iglesias neo-pentecostales penetraron en profundidad el bastión social de Lula, quitándole muchos votos entre los más pobres.
La economía es otro de os talones de Aquiles del líder del PT. Curiosamente, su fragilidad en ese punto tiene puntos en común con los gobiernos de Joe Biden y de Javier Milei.
El ex presidente demócrata de Estados Unidos logró crecimiento económico y puso la inflación bajo control, pero los precios quedaron altos y las clases medias lo sintieron en sus bolsillos.
También Lula tiene, como Biden y Milei, la inflación bajo control, pero con los precios altos. En las clases medias, medias bajas y bajas de Brasil, las familias se endeudan, como en Argentina. Y esas deudas son una carga angustiante.
Flavio Bolsonaro picó en punta. A Lula, el ballotage le quedó cuasta arriba. En Brasil, la regla es que hay dos rondas de votación (con la excepción de Fernando Henrique Cardoso, que ganó en primera vuelta) a la segunda vuelta la ganan los que ganaron la primera.
¿Tiene esperanzas Lula de romper la regla? Si la diferencia a favor de Flavio hubiese sido de cuatro puntos o más, su victoria final sería inexorable. Pero la diferencia quedó en dos puntos, por lo tanto la pregunta es: ¿cuál de los candidatos llegó a su techo en la primera vuelta y a cual le quedó un margen de crecimiento en el ballotage?
Ambos tienen margen de crecimiento. Flavio Bolsonaro, absorbiendo más de los votos que se repartieron entre los otros candidatos y Lula logrando que vayan a votar los muchos que a los encuestadores les dijeron que lo votarían a él pero a los que les faltó entusiasmo para ir al centro de votación, hacer las largas colas y depositar en la urna la papeleta del líder del PT. Lo que falta es ver si el que le queda a Lula le alcanza para dar vuelta el resultado.
En la primera ronda de votación, Flavio picó en punto y al presidente Lula le quedó el segundo tramo cuesta arriba.



