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Opinión
Córdoba

Justicia: ¿cuántas veces se puede ser víctima?

El caso de violación en el estadio Kempes desnuda facetas cruentas y la de un sistema institucional donde la burocracia es más importante que lo humano.

Por: Roberto Battaglino
Miércoles 10 de Octubre de 2018
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¿Cuántas veces una persona puede ser víctima? La respuesta es compleja pero podría sintetizarse en “la cantidad que al sistema institucional se le ocurra que sea”.

Escuchamos horrorizados al mediodía en Noticiero Doce el testimonio de la chica que denunció una violación en la zona del estadio Kempes. La crudeza de su relato conmueve hasta al menos sensible. 

Hay una faceta humana que lacera: convivimos con bestias capaces de cualquier crueldad. Ya lo sabemos, la historia de la humanidad y la nuestra está repleta de casos. Pero cada nuevo testimonio, nos sacude.

Hay también otro costado humano que nos duele también en la descripción que hace la joven/adolescente: la indiferencia de las personas a quienes les pidió ayuda, más allá de que acá puede haber un elemento de desconfianza producto de la sociedad salvaje y violenta en la que nos vamos convirtiendo.

Pero hay una faceta institucional en el testimonio. La chica, sacudida por un trauma que tal vez la acompañe toda la vida, cuenta que una vez asistida tuvo que esperar largo rato a que la maquinaria judicial se pusiese en marcha.

“La chica cuenta que una vez asistida tuvo que esperar largo rato a que la maquinaria judicial se pusiese en marcha”.

+ MIRÁ MÁS: La entrevista con la joven que denunció una violación

“No me dejaban ir a mi casa a bañarme. Me hicieron quedar en el río donde pasó todo eso un rato largo. Me llevaron hasta el Foro de la Mujer, donde tuve que hacer los trámites, la revisación médica, la denuncia, la exposición, todas esas cosas. Llegué a mi casa a las 6 y pico de la tarde. Pedí que por favor se apuraran”, dice la víctima, entre sollozos en su diálogo con Fabiana Dal Prá.

Los hechos ocurrieron 11.30 de la mañana y la persona que acaba de ser violada recién puede volver a su hogar, a higienizarse, a estar con los suyos, a la más elemental contención siete horas después.

En tiempos en los que la tecnología evoluciona como lo hace, ¿no tiene nuestras instituciones judiciales maneras de tomar una declaración fuera de una oficina, con algún sistema ágil u otro mecanismo que no prolongue el atroz sufrimiento de una víctima de violación?

¿Es tan perverso el sistema que la víctima seguirá siendo víctima cuantas veces a la burocracia se le ocurra?

Hace unos días nos asombramos del absurdo del caso Carlos Menem. El Poder Judicial demoró 23 años en condenarlo al expresidente por tráfico de armas pero cuando debía confirmar la sentencia, el mismo Poder Judicial dijo que 23 años no era un “plazo razonable” para juzgar a una persona.

Un detalle más del caso de violación que sacude a Córdoba. Apenas salió el testimonio en El Doce, la Fiscalía de Integridad Sexual del Segundo Turno emitió un comunicado en el que hace saber “a la víctima a sus familiares y eventuales testigos que deberán abstenerse de proporcionar información a terceros ajenos a la instrucción”.

Te violaron, te sometieron a largos trámites burocráticos y ahora callate.

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