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Opinión
Gobierno Nacional

Peleas en tiempo de crisis

Cambiemos enfrenta no sólo un escenario económico muy complicado, sino que también exhibe sus diferencias políticas públicamente.

Por: Roberto Battaglino
Lunes 08 de Octubre de 2018
Carrio Macri

¿Hay algún momento que sea bueno para pelearse? La respuesta obvia sería que hay que evitar las rupturas en momentos de complicaciones, crisis o tormentas pero no menos obvio es que cuando todo marcha sobre rieles las causales de enfrentamientos disminuyen de manera notable.

Pasa en todos los órdenes de la vida y la política no escapa a eso. Por eso, estas disputas y cruces internos en Cambiemos pueden ser vistos desde esas dos perspectivas: la coalición gobernante exhibe públicamente sus desavenencias cuando atraviesa el momento más complicado de su gestión y necesitaría el mayor grado de cohesión posible para enfrentar la crisis; las internas desatadas en el oficialismo vienen de la mano de esos problemas que atraviesan el Gobierno y el país.

Elisa Carrió sorprendió con sus expresiones públicas, algunas de ellas rayanas con el golpismo que ella dice combatir (Macri “elige o se cae”), aunque después se corrigió el planteó que no romperá con Cambiemos. La sombra de aquel portazo que pegó por cuestiones ética el vicepresidente Carlos “Chacho” Álvarez en octubre de 2000 y que implicó el principio del fin de la gestión de Fernando de la Rúa se proyectó levemente sobre el actual escenario y, tal vez por eso, Carrió morigeró su inflamada verba.

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Está claro que los contextos no son extrapolables. Carrió no es vice ni Macri no parece tener la reacción de De la Rúa.

Pero estos ruidos públicos revelan que las cosas para el Gobierno no van mal sólo en el plano económico. Hacia el seno del gabinete hay diferencias, más allá de todos los tironeos que fueron derivando en una serie de cambios de funcionarios en el área económica.

Patricia Bullrich, ministra de Seguridad, y Carolina Stanley, titular de Desarrollo Social, están enfrentadas por la relación con las organizaciones sociales en el Conurbano bonaerense. La primera dice que la segunda le otorga funciones de reparto de la ayuda social a organizaciones que generan alteraciones en el orden pública y Stanley sostiene que la situación es de una tensión tal que hay que llegar a estos acuerdos para evitar conflictos mayores.

En el medio están los funcionarios que se compran solos los problemas, como el caso del ministro de Energía, Javier Iguacel, y su desafortunada frase de que los quejas de los aumentos retroactivos del gas “son todos kirchneristas”.

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Nos preguntábamos esta mañana en Arriba Córdoba dónde habían quedado las épocas en que los funcionarios macristas eran los reyes de la comunicación y el ecuatoriano Jaime Durán Barba era endiosado como un tótem sagrado.

Hemos visto a grandes expertos comunicar bien en tiempos de bonanza y no embocar una cuando las cosas salen mal. Por caso, es interesante leer la opinión de supuestos expertos que dan clases en redes sociales y costosos seminarios de comunicación política pero asesoran a gobiernos locales que son un rotundo fracaso en comunicación y gestión.

Mientras tanto, Cambiemos y el país pasan días más que agitados.

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