Desde ADAARC destacan que el anestesiólogo pediátrico no solo cuida al paciente durante la cirugía, sino que también ayuda a reducir la ansiedad de padres e hijos antes del procedimiento.
El primer contacto con la cirugía suele ser con el anestesiólogo
Cuando un niño debe someterse a una intervención quirúrgica, muchas familias concentran su atención en el procedimiento o en el diagnóstico que motivó la operación. Sin embargo, existe otro profesional que cumple un rol determinante para la seguridad del paciente y para la tranquilidad de todo el entorno familiar: el anestesiólogo pediátrico.
Desde la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Córdoba (ADAARC) explican que la anestesia infantil es una especialidad que requiere formación específica y una planificación personalizada para cada paciente. Lejos de limitarse al momento de ingresar al quirófano, el trabajo del anestesiólogo comienza varios días antes de la cirugía y continúa durante todo el proceso de recuperación inmediata.
“La anestesia pediátrica implica mucho más que administrar medicamentos. Cada niño tiene características fisiológicas particulares que requieren una evaluación individualizada y una planificación cuidadosa para garantizar la máxima seguridad”, explica el Dr. Martín Pérez Soria, integrante de la Secretaría de Publicaciones de ADAARC.
Un especialista entrenado para cada etapa del proceso
La consulta preanestésica constituye una de las instancias más importantes de la atención. Durante este encuentro, el anestesiólogo evalúa antecedentes médicos, alergias, medicación habitual, estudios previos y condiciones particulares que podrían influir en el procedimiento.
Pero además de los aspectos clínicos, existe otro componente que ocupa cada vez más espacio dentro de la anestesiología moderna: el acompañamiento de las familias.
Diversos estudios internacionales muestran que aproximadamente el 75% de los niños y cerca del 74% de los padres presentan ansiedad antes de una cirugía. Este estrés puede influir en la experiencia hospitalaria, dificultar la inducción anestésica y asociarse con mayores niveles de dolor postoperatorio.
“Muchas veces la consulta sirve para responder preguntas, derribar mitos y brindar tranquilidad. Cuando los padres entienden qué va a ocurrir y quién estará a cargo de cuidar a su hijo durante la cirugía, los niveles de ansiedad disminuyen considerablemente”, señala Pérez Soria.
La seguridad comienza antes de entrar al quirófano
Uno de los principales mensajes que buscan transmitir los anestesiólogos es que la seguridad anestésica no depende únicamente de la tecnología o del equipamiento médico.
La preparación previa, la comunicación clara y la evaluación integral del paciente son herramientas fundamentales para minimizar riesgos y mejorar los resultados.
En los últimos años, los avances en monitoreo, farmacología y formación profesional permitieron que la anestesia pediátrica alcance niveles de seguridad cada vez más elevados. Sin embargo, los especialistas remarcan que la confianza también se construye a través del diálogo con las familias.
Una atención centrada en el niño y su familia
La tendencia actual en anestesiología pediátrica promueve una atención centrada en la familia, entendiendo que el bienestar emocional de padres e hijos forma parte del cuidado médico.
Por eso, los especialistas recomiendan aprovechar la consulta preanestésica para realizar todas las preguntas necesarias, informar antecedentes médicos y expresar inquietudes sobre el procedimiento.
“Hoy sabemos que preparar a los padres también es una forma de cuidar al paciente. Un niño acompañado por adultos informados y tranquilos suele atravesar mejor toda la experiencia quirúrgica”, afirma Pérez Soria.
Desde ADAARC destacan que el anestesiólogo es el profesional responsable de acompañar al paciente antes, durante y después de la cirugía, garantizando no solo la seguridad clínica sino también una experiencia más humana y contenida para toda la familia.