Marzo marca el comienzo de la agenda quirúrgica para muchas personas que postergaron intervenciones durante el verano. Desde cirugías traumatológicas hasta procedimientos generales o estéticos, el calendario médico comienza a activarse. En ese contexto, ADAARC pone el foco en una etapa muchas veces subestimada: la evaluación preanestésica.
“La seguridad de una cirugía no empieza en el quirófano, empieza antes. La consulta preanestésica es el momento donde se detectan riesgos, se planifica la técnica adecuada y se anticipan posibles complicaciones”, explica el Dr. Nicolás Cappiello, desde la Secretaría de Publicaciones de ADAARC.
Durante esta consulta, el anestesiólogo evalúa antecedentes médicos, enfermedades previas, alergias, medicación habitual, estudios complementarios y hábitos del paciente. También analiza factores como obesidad, hipertensión, diabetes o patologías respiratorias, que pueden modificar la estrategia anestésica.
Lejos de ser un trámite administrativo, esta instancia permite reducir eventos adversos, optimizar la recuperación postoperatoria y disminuir suspensiones de último momento. “Muchas complicaciones pueden prevenirse si se detectan a tiempo. La planificación es una herramienta de seguridad”, subraya Cappiello.
Desde ADAARC recuerdan además que no todos los pacientes requieren los mismos estudios prequirúrgicos. La indicación adecuada evita exámenes innecesarios y enfoca los recursos en lo realmente importante: evaluar el riesgo anestésico de forma personalizada.
La Asociación, que nuclea a más de 400 anestesiólogos en la provincia, promueve la formación continua y la actualización permanente de protocolos, con el objetivo de mantener estándares de calidad acordes a las recomendaciones internacionales.
“Planificar una cirugía también implica elegir un anestesiólogo formado y tener una consulta previa. Esa es la base de una práctica segura”, concluye el especialista.