En medio del debate por la baja de la edad de imputabilidad que se dará en el Congreso, la Iglesia Católica fijó una postura crítica frente al proyecto impulsado por el Gobierno nacional. El arzobispo de Córdoba, monseñor Ángel Rossi, explicó los motivos del rechazo y sostuvo que endurecer las penas para chicos más jóvenes no resolverá el problema de fondo.
En diálogo con Telenoche describió un clima social atravesado por la violencia y la falta de diálogo. “Estamos fuleros, está faltando diálogo, hay mucha agresividad en todos los niveles, de arriba hacia abajo. Y es grave cuando viene de arriba, porque justifica lo de abajo”, advirtió, y agregó que esa lógica de “abajar al otro” termina erosionando el tejido social.
Consultado sobre la reacción social ante hechos delictivos graves, reconoció que el pedido de castigo es comprensible, pero insuficiente. “Si a mí alguien me mata un hijo o un hermano, yo quisiera que el que lo mató esté en cana. Es una reacción natural. Pero eso suaviza el momento, no resuelve el problema y muestra la incapacidad que tuvimos de cuidar y contener antes”, señaló.
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Rossi cuestionó la idea de que bajar la edad sea una solución efectiva y alertó sobre una pendiente peligrosa. “Hoy dicen 14 años, después van a decir 12, porque el capo de la mafia va a buscar al de 12. ¿Dónde para esto? No para. Es ingenuo suponer que esta es la solución”, planteó, con tono crítico.
También puso el foco en la falta de infraestructura y políticas reales de rehabilitación. “Dicen que los van a reformular para reinsertarlos, pero es mentira: los que hoy están no la tienen. Si no hay estructuras para los que ya están presos, imaginate si sumás más chicos”, sostuvo, y remarcó que encerrar sin ofrecer contención psicológica y social solo posterga el problema.
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Por último, explicó por qué la Iglesia decidió involucrarse de lleno en el debate. “Este tema toca algo muy sensible. Hemos absolutizado y etiquetado: todos los pibes pobres son delincuentes, todos los naranjitas lo son. Eso es profundamente injusto”, concluyó Rossi, al pedir que la discusión apunte a soluciones de fondo y no solo a respuestas punitivas inmediatas.
Los culpables de esta situación
El arzobispo apuntó contra la falta de políticas públicas al analizar el origen de la situación actual. Ante la pregunta sobre quiénes son los responsables, fue directo: “A nivel responsabilidad el Estado porque se ha ido ausentando, y la ausencia del Estado en los barrios es presencia del narco que te da los alimentos, los medicamentos y la beca de los chicos para la escuela”. En ese marco, remarcó que cuando el Estado se retira, otros actores ocupan ese lugar y terminan condicionando la vida cotidiana de los más vulnerables.
En su reflexión cuestionó con dureza el enfoque punitivo sobre los más jóvenes y pobres. “Criminalizás a los críos y los que han provocado que estén ahí están vivito y coleando, y se saben quiénes son. Esos zafan y estos críos que son victimarios pero también son víctimas de alguna manera no zafan”, expresó. Para el arzobispo, existe una mirada injusta que castiga a quienes ya están atravesados por múltiples carencias.
Finalmente, señaló que el foco judicial y social suele estar puesto en los eslabones más débiles y no en quienes manejan los negocios ilegales. “Y el jefe de la trata, el mafioso que lo lleva, los encargados de apuestas online, a esos no se los juzga. Es más fácil criminalizar a estos chiquitos o a un joven que uno de estos que te van a traer más problemas”, afirmó, dejando en evidencia una selectividad que, según planteó, perpetúa la desigualdad y la impunidad.



