La ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, visitó este lunes la ciudad de Córdoba para disertar en la Bolsa de Comercio y, en ese marco, dialogó mano a mano con Telenoche.
En la entrevista con Jorge Cuadrado, la funcionaria planteó que el principal desafío en materia de seguridad nacional es el crimen organizado y advirtió por los vínculos entre estructuras locales y redes transnacionales.
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“Estas organizaciones criminales tienen sus lazos, sus conexiones y articulan con organizaciones menores. Nuestras organizaciones criminales que operan en Argentina son elementos de esa cadena que conforma el fenómeno transnacional de la criminalidad”, señaló.
Crimen organizado y reclutamiento
Monteoliva sostuvo que muchas de estas estructuras funcionan bajo una lógica familiar. “Hoy estamos frente a las terceras o cuartas líneas de las organizaciones criminales. No trabajamos sobre el que está preso, sino también sobre los contextos”, explicó.
En ese punto, la ministra fue consultada sobre el contexto económico del país y su relación con la delincuencia. Su respuesta fue tajante: “En ningún momento romantizar el delito o pensar que una situación económica más ajustada necesariamente va a producir un mayor índice delictivo. No es esa nuestra posición. Nosotros no romantizamos el delito, no ideologizamos la seguridad”.

Ante la repregunta de Cuadrado sobre si “más pobreza es más delito”, Monteoliva respondió con un contunente: “No”. “Estamos del lado de las víctimas, estamos contra el narcotráfico y el terrorismo”, agregó.
La funcionaria aclaró que seguridad y desarrollo económico deben pensarse de manera conjunta, aunque evitó establecer una relación automática entre pobreza y reclutamiento criminal.
En esa línea, remarcó: “La pobreza en América Latina viene bajando y, sin embargo, tenemos más de 800 organizaciones criminales en funcionamiento”.
Profesionalismo en las fuerzas de seguridad
Consultada por los casos de corrupción dentro de las fuerzas de seguridad, Monteoliva aseguró que la integridad institucional es uno de los ejes centrales de su gestión.
“A mí me duele sobremanera cuando tenemos situaciones de falta de integridad de nuestros efectivos. Son hechos que dañan a la sociedad y a la fuerza”, afirmó.

Y completó: “Eso tiene consecuencias porque, cuando decimos ‘el que las hace, las paga’, es para todos”.
Sobre el ingreso a las fuerzas, la ministra planteó que buscan evitar “contaminaciones” y cambiar la lógica de que el uniforme sea solo una salida laboral. “Hicimos un proceso de transformación muy fuerte con la Policía Federal, comenzando a incorporar profesionales en el campo policial. Ser uniformado debe ser una cuestión de vocación”, cerró.


