Una insólita y divertida situación se vivió en Es Mi Sueño cuando una participante se animó a evaluar a uno de los jurados y no tuvo filtro.
Antes de su presentación, Lucía Warcok contó que desde chica le gustaba juzgar a los cantantes y reveló que tiene un trastorno obsesivo compulsivo vinculado al orden y la prolijidad.
En ese contexto, Joaquín Levinton la desafió a “darle con un caño” a uno de los jurados. Sin dudarlo, la joven eligió a Abel Pintos.
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El cantante subió al escenario, Lucía ocupó su silla y, tras escucharlo unos segundos, lanzó una devolución que desató carcajadas: “Veo potencial, pero te falta un poco de entonación, un poco de vida. Siento que podrías ir a clases de canto”, dijo en tono de broma.
Levinton no pudo contener la risa y celebró el momento: “Al fin alguien lo mandó a clases de canto”.
Lejos de quedarse ahí, la participante redobló la apuesta con más ironía: “Podrías practicar un poco más en la ducha. Pero vení en cinco añitos, que ahí vas a estar listo me parece”.
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Tras el divertido cruce, Abel volvió a su lugar y le respondió con picardía: “Escuchá Lucía, acá te espero”.
Sin embargo, el momento tomó otro tono cuando la joven interpretó su canción. Su performance sorprendió al jurado y especialmente al propio Pintos.
“Soy un tipo no rencoroso. Te felicito. Me gusta muchísimo cómo cantás”, le dijo, destacando su talento. Finalmente, Lucía avanzó a la siguiente ronda con tres luces verdes, cerrando una noche tan inesperada como divertida



