Este viernes, Osvaldo Laport compartió una historia tan extraña como fascinante en Otro Día Perdido y generó la incredulidad total de Mario Pergolini.
Todo surgió mientras repasaban su carrera y se detuvieron en una imagen de la novela Más allá del horizonte de 1994, donde Laport interpretaba a Catriel, un niño raptado por un malón. La foto despertó un comentario distendido: “Qué buen taparrabo que tenías ahí”, lanzó Pergolini, entre risas.
Pero la respuesta del actor cambió el clima en segundos. “Ese taparrabo lo hice yo”, soltó. Y lo que parecía un simple dato curioso se transformó en una historia inesperada.
Laport explicó que, mucho antes de ese papel, había sentido el impulso de confeccionar esa prenda sin ningún motivo concreto. “Me suceden esas cosas. Soy carpintero, hago muchas cosas con las manos. Un día empecé a hacer un taparrabo y Viviana me preguntó qué estaba haciendo. Le dije eso, y cuando me preguntó para qué le respondí que no tenía idea”, recordó.

La sorpresa fue inmediata. “¿En serio? ¿Pero previo a esto?”, insistió Pergolini, intentando atar cabos. La respuesta fue un sí que dejó flotando una sensación extraña: tiempo después, ese objeto “sin sentido” terminaría siendo parte clave de uno de sus personajes más recordados.
El momento derivó en bromas en el estudio. “Te bajó esa data de la nada: tengo que hacerme un taparrabo porque me va a servir para algo”, ironizó Radagast, sumando humor a la escena.
“Pero uno se hace un pantalón en toda caso, no un taparrabo. Es raro”, insistieron. “Sí, es rarísimo”, admitió Laport, entre risas.



