Una de las noches más emotivas de Es mi sueño tuvo como protagonista a Julián Navarro, un joven de 23 años oriundo de Lanús que se presentó en el programa apenas horas después de la muerte de su papá.
Antes de cantar, el participante contó que su familia lo impulsó a cumplir con la presentación pese al momento doloroso que estaba atravesando. “Me insistieron para venir, toda mi familia me atornilló el cerebro y obviamente con mucho gusto vine. Quería venir, pero me daba un poco de cosa”, expresó.
Julián interpretó Depois do Prazer, de Alexandre Pires, una canción en portugués que eligió en homenaje a su mamá, que es brasileña. Su voz sorprendió al jurado y logró recibir tres palancas verdes, lo que le permitió subir al palco y seguir en carrera por un lugar en el Teatro Ópera y el premio final.
Sin embargo, el momento más fuerte llegó durante la devolución. Entre lágrimas, el joven pidió tomarse un minuto para cumplir una promesa.
“Quiero saludar a mi papá, que falleció ayer de corazón, y le prometí que iba a venir acá. Gracias a todos y prometo hacer todo por él y por ustedes”, dijo visiblemente emocionado.
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La confesión conmovió a todos en el estudio. Carlos Baute reflexionó sobre la fortaleza del participante: “Qué duro, cómo puede cantar un día después, qué difícil”. Jimena Barón también se mostró muy movilizada y terminó secándose las lágrimas.
El cierre del momento llegó con un abrazo largo y emotivo entre Julián y Guido Kaczka. El conductor se acercó al participante y lo contuvo durante varios segundos, en una escena que emocionó al público y al jurado. Pese al dolor, Julián cumplió la promesa que le había hecho a su papá y siguió adelante con su sueño.