Hay actuaciones que sorprenden y otras que directamente emocionan hasta las lágrimas. Eso fue lo que ocurrió este lunes en Es Mi Sueño, cuando Margarita Ponce, de apenas 11 años, volvió al escenario y dejó sin palabras al jurado.
La participante interpretó su versión de “La Malagueña”, de Ángela Aguilar, y generó una reacción inmediata en Abel Pintos, Carlos Baute, Natalie Pérez y Joaquín Levinton.
La primera en hablar fue Natalie, visiblemente movilizada. “No lo puedo creer, no lo puedo creer. Yo no te había escuchado antes. No te puse 100 porque sos chiquita, lo hice porque realmente estoy sin palabras”, expresó con lágrimas en los ojos.
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“Es emocionante. Naciste con un don. Quizás hoy todavía no lo entiendas, tal vez para vos hoy todo esto es un juego, pero el talento que tenés es increíble. Dios te bendijo”, le dijo Natalie a la pequeña cantante.
Luego fue el turno de Joaquín Levinton, que eligió romper la tensión con humor. “Primero que todo, renuncio”, lanzó mientras se levantaba de su silla y se alejaba del jurado, entre risas de todos los presentes.
Instantes después regresó y completó su devolución con una mezcla de broma y admiración. “Me humilló. Fue humillante”, dijo entre risas. Y agregó: “Sos una maravilla. Cuando tenga una hija quiero que sea como vos”.

Carlos Baute también se sumó al clima de humor y emoción: “Yo no quiero que seas mi hija, quiero que te cases con uno de mis hijos para tenerte en casa”. El comentario desató carcajadas en el estudio y terminó con un abrazo entre Baute y Levinton, que bromearon con la posibilidad de convertirse en familia.
Abel Pintos cerró con una devolución que terminó de conmover a Margarita. “Es increíble. Te felicito mucho. Cuando se escucha a niños cantar se les dice que son la promesa de la música, pero vos cumplís antes de prometer. Es impresionante. Ya está. Sos increíble. Te felicito, hermosa”.
Las palabras del jurado tocaron profundamente a la participante, que no pudo contener las lágrimas. Entre aplausos, agradeció las devoluciones y confesó que jamás imaginó llegar tan lejos en el certamen.
La escena cerró con todos emocionados. Mientras Margarita lloraba sobre el escenario, varios integrantes del jurado se llevaban las manos a la cabeza e intentaban contener las lágrimas. “No lo puedo creer. Basta, por favor”, repetían, completamente movilizados por el talento de la nena.


