Dormir bien no siempre depende solo de un buen colchón o de la cantidad de horas. Para muchas personas, el secreto está en los pequeños rituales que ayudan a “limpiar” el ambiente y dejar atrás las malas vibras del día. Uno de los más populares es el de colocar un frasco con agua y sal al lado de la cama, una costumbre que se transmite de generación en generación y que suma cada vez más seguidores.
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Según distintas tradiciones energéticas, la cama es el lugar donde más tiempo pasamos y donde se acumulan las emociones y el cansancio de la rutina. Por eso, este sencillo método promete absorber energías negativas, generar una sensación de calma y mejorar la calidad del sueño.
Para qué sirve
La explicación detrás de este ritual es simple: la sal gruesa funciona como un purificador natural, capaz de “atrapar” las vibraciones densas del entorno, mientras que el agua actúa como un medio que las retiene. Juntos, forman una especie de filtro energético que ayuda a equilibrar el ambiente.
Entre los beneficios que se le atribuyen a esta práctica, quienes la siguen destacan:
- Mayor tranquilidad en la habitación.
- Ambiente más liviano y armonioso.
- Descanso más profundo y reparador.
- Reducción del estrés acumulado durante el día.

Cómo hacer el ritual paso a paso
Para que el método funcione, hay que prestar atención a algunos detalles:
- Usar un frasco o recipiente de vidrio transparente.
- Llenarlo con agua hasta casi el borde.
- Agregar un puñado de sal gruesa (sin revolver).
- Colocarlo al lado de la cama, ya sea en la mesa de luz o en el piso.
- Dejarlo allí durante varios días.
Con el correr del tiempo, es normal que el agua se ponga turbia, aparezcan burbujas o se formen residuos. Según la creencia, eso significa que el frasco está cumpliendo su función de limpieza energética.
¿Cada cuánto hay que cambiar el frasco?
Los que siguen este ritual recomiendan renovar el agua y la sal una vez por semana, o antes si el líquido pierde su transparencia. Al tirar el contenido, lo ideal es hacerlo por el inodoro o una rejilla, para “liberar” las energías acumuladas.
Después, se puede volver a preparar el frasco y repetir el proceso.
Los errores más comunes que hay que evitar
- Usar recipientes de plástico o metal en vez de vidrio.
- Dejar el mismo frasco durante semanas sin cambiar el agua.
- Utilizar sal fina en lugar de sal gruesa.
- Colocarlo en un lugar oculto o tapado.
Aunque para algunos puede sonar a superstición, cada vez más personas eligen sumar este ritual a su rutina nocturna, buscando un descanso más reparador y un ambiente libre de malas energías.



