Las hormigas suelen aparecer en la cocina, el comedor y hasta en el patio, convirtiéndose en una de las plagas más molestas del hogar. Aunque no representan un peligro real, su presencia cerca de los alimentos puede ser un verdadero dolor de cabeza.
En vez de recurrir a venenos o repelentes químicos, existe un método casero, económico y seguro: el talco para pies. Ese producto que casi siempre está en el baño puede convertirse en tu mejor aliado para ahuyentar a estos insectos.
Por qué el talco para pies aleja a las hormigas
El secreto está en cómo funciona el talco: absorbe la humedad y corta el rastro químico que las hormigas dejan para orientarse. Al perder esa “guía”, los insectos se desorientan y buscan otro camino, alejándose del lugar donde aplicaste el producto.
Cómo aplicarlo
El procedimiento es muy simple. Solo tenés que espolvorear una fina capa de talco en los lugares donde suelen aparecer las hormigas. Los puntos clave son:
- Debajo o dentro de muebles y alacenas.
- Zócalos y grietas en las paredes.
- Ventanas y marcos.
- Jardines, patios o terrazas.
Para que funcione, es importante hacer líneas continuas de talco y repetir la aplicación si limpiaste la zona o si hay humedad.
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A diferencia de los productos químicos, el talco no deja olor fuerte ni contamina el ambiente. Además, no mata a las hormigas, solo las ahuyenta, evitando la acumulación de insectos muertos en tu casa.
Es una solución económica, fácil de conseguir y perfecta para ambientes donde se manipulan alimentos.
Precauciones y límites del método
Aunque es práctico, el talco tiene algunas limitaciones:
- No elimina el nido, solo actúa como barrera temporal.
- Puede ensuciar los ambientes y necesita aplicaciones frecuentes.
- No se recomienda en casas con mascotas o niños pequeños, ya que el polvo puede ser irritante si se inhala o entra en contacto con los ojos.
Usado con cuidado, el talco para pies es una alternativa simple y efectiva para mantener a las hormigas lejos, sin recurrir a productos químicos agresivos.



