Cuando llega un aumento en la boleta de la luz, muchas personas apuntan directamente al aire acondicionado en verano o a la heladera. Sin embargo, hay un electrodoméstico chico que suele pasar desapercibido y puede tener un impacto fuerte en el consumo: el decodificador de TV o dispositivo de streaming.
Aunque el televisor esté apagado, este aparato permanece encendido las 24 horas, descargando actualizaciones, manteniendo conexiones activas y mostrando luces LED que nunca se apagan. Ese consumo “invisible” se va sumando día tras día.

El consumo silencioso que pasa desapercibido
Según informes de organismos especializados en energía, un decodificador puede consumir entre 15 y 40 watts de manera constante, una cifra que en algunos casos igualan o superan el gasto de un lavarropas. Si bien se lo considera consumo en stand by, lo cierto es que nunca está completamente en reposo.
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Para reducir ese gasto, los especialistas recomiendan apagarlo o desconectarlo cuando no se utiliza. Algunos modelos cuentan con modo ahorro de energía, una opción clave para evitar que este pequeño aparato termine inflando la factura todos los meses.



