Ese pequeño botón que se ve en la parte superior de las gorras se llama “squatchee” y su función original no era estética. Sirve para unir las seis piezas de tela que forman la copa de la gorra, reforzando la estructura y evitando que las costuras se abran con el uso.
El diseño nació a fines del siglo XIX, cuando las gorras comenzaron a fabricarse en varios paneles. En ese contexto, el botón cumplía un rol clave para dar firmeza y durabilidad, especialmente en gorras de trabajo y deportivas que se usaban durante muchas horas.
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Con el paso del tiempo y el avance de las técnicas de costura, su función estructural dejó de ser indispensable, pero el detalle se mantuvo por tradición. Hoy, además de conservar el diseño clásico, ayuda a cubrir el cruce de costuras y aporta una terminación prolija.

Aunque muchas marcas ya producen modelos sin este botón —sobre todo para evitar molestias al usar auriculares o cascos—, el squatchee sigue siendo un símbolo icónico de las gorras clásicas, un detalle histórico que casi nadie nota… pero que siempre estuvo ahí.



