Las manchas en la pared pueden volverse un dolor de cabeza, sobre todo cuando no querés arriesgarte a pasar un producto fuerte y terminar levantando la pintura. Por eso, se volvió popular un método simple y barato que usa un solo elemento: un corcho de vino.
La idea es sencilla: frotar el corcho sobre la marca ayuda a remover suciedad superficial gracias a su textura suave pero rugosa, que actúa como una “goma” sin dejar rayas ni desgastar tanto la superficie.
Dónde funciona y qué manchas puede sacar
Este truco puede aplicarse en paredes pintadas con látex o acrílica al agua, y es útil para manchas típicas del día a día como marcas de lápiz, crayón o esas rozaduras negras que quedan por golpes o roces.
+ MIRÁ MÁS: Apostó un asado a que distinguía el fernet con Coca del de Manaos y se volvió viral: qué eligió
Además, tiene un plus: permite reutilizar un elemento que muchas veces se descarta, sin necesidad de comprar limpiadores específicos.
Paso a paso para probarlo
- Conseguí un corcho limpio y seco.
- Identificá la mancha en la pared.
- Frotá el corcho con movimientos suaves y circulares sobre la marca.
- Retirá el polvo con un paño seco.
- Si la mancha persiste, repetí el proceso o probá con otro corcho.
El consejo principal es hacerlo con suavidad para no “comer” la pintura, especialmente si la pared ya está marcada o tiene varias manos viejas.
Cuándo no conviene usarlo
No se recomienda aplicarlo en pintura mate porosa, esmalte sintético brillante o paredes con textura. Tampoco hay que mojar el corcho, y no suele funcionar en manchas profundas, de grasa o humedad.



