Punch nació el 26 de julio de 2025 en el zoológico de Ishikawa, en Japón, pero desde el primer día su historia fue distinta. Al no poder permanecer con su madre, los cuidadores comenzaron a alimentarlo a mano y a acompañarlo en un proceso delicado de adaptación.
Lejos de aislarlo por completo, el equipo decidió criarlo cerca de los sonidos y olores del resto de la tropa, integrada por 56 monos, para facilitar su futura integración.
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Según explicó uno de los cuidadores al diario japonés The Mainichi, la madre era primeriza y no mostró señales de cuidado hacia la cría. “La carga de su primer parto pudo haber sido un factor. En la tropa de monos de montaña, otras madres a veces se encargan del cuidado de los niños, pero no hubo tales señales”, detalló. Como el pequeño estaba sano, optaron por separarlo temporalmente y alimentarlo con leche.
Los macacos bebés suelen aferrarse al pelaje de su madre para sentirse protegidos y fortalecer su musculatura. Ante esa ausencia, los cuidadores probaron con toallas enrolladas y juguetes. Punch eligió un peluche, cuya textura y forma similar a la de otro primate le brindaron seguridad.

El 19 de enero fue reintroducido por completo al grupo. Al principio, otros monos se mostraron desconfiados y él no soltaba su peluche. Con el paso de las semanas comenzó a interactuar más: lo acicalaban, intentaron jugar y, como cualquier cría, también recibió algunos retos.
El 5 de febrero el zoológico presentó oficialmente su historia en redes sociales y el pequeño macaco se convirtió en un fenómeno viral. Las imágenes de Punch abrazado a su peluche conquistaron a miles de usuarios y lo transformaron en uno de los animales más queridos del momento.



