La música en volumen elevados en los gimnasios es una moneda corriente a la hora de ejercitarse. En esa línea, un estudio internacional dio a conocer que la música fuerte no necesariamente mejora el rendimiento de las personas.
La investigación se llevó a cabo por especialistas de la Universidad del Sur de California y se centró en el esfuerzo de los participantes en una clase grupal de ejercicio.
Los investigadores analizaron datos de 189 personas que asistían a clases de pesas en un gimnasio de Los Ángeles. El volumen promedio reproducido varió entre los 91,4 y los 88,5 decibeles.
Al finalizar el entrenamiento, los participantes respondían encuestas para analizar cuánto esfuerzo habían percibido durante el entrenamiento.
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Los resultados fueron claros: quienes participaron en las clases con música más baja no reportaron menor esfuerzo que quienes entrenaron con el sonido más alto.
“Reducir el volumen de la música en las clases de fitness grupales no produjo reducciones significativas en el esfuerzo percibido y puede reducir el riesgo de pérdida de audición inducida por ruido”, escribieron los autores en la revista científica JAMA Otolaryngology–Head and Neck Surgery.
No obstante las conclusiones de este estudio, cabe destacar que investigaciones psicológicas remarcan los beneficios de escuchar música a la hora de realizar actividad física ya que distraen la atención del cansancio y mejoran la motivación. Siempre y cuando no sea a niveles elevados que puedan causar daños auditivos.



