En el este de Córdoba, a unas dos horas de la capital, un rincón poco conocido conserva parte de la historia rural de la provincia. Se trata de un antiguo campo santo ubicado cerca del paraje San Agustín, entre las localidades de Sacanta y El Arañado.
El lugar, rodeado de campo abierto y a unos 10 kilómetros antes de llegar a El Arañado, permanece en pie gracias al cuidado de los pocos vecinos de la zona, que mantienen viva su memoria.
Un sitio cargado de historia
Según cuentan los lugareños, este espacio no es un cementerio tradicional sino un campo santo, es decir, un terreno bendecido por la Iglesia donde se enterraba a personas de fe cristiana.
Fernando Alessio, vecino y cuidador del lugar, asegura que hace unos 40 años que ya no se realizan sepulturas allí. Sin embargo, todavía quedan restos de quienes fueron enterrados hace generaciones.
El sitio tiene alrededor de 180 años de antigüedad y muchas de las personas que descansan allí ya no tienen familiares directos vivos. Con el paso del tiempo, algunas tumbas fueron profanadas, lo que llevó a varias familias a trasladar los restos de sus seres queridos.
Uno de los puntos más llamativos es el panteón de la familia Mayorga, antiguos propietarios de grandes extensiones de tierras en la zona, quienes donaron parte del terreno para la capilla y el campo santo.
Además, en el extremo noreste del predio existe un sector cerrado con tapiales donde, según relatos transmitidos de generación en generación, se enterraba a quienes no habían fallecido de manera natural.
Capilla
A un kilómetro del campo santo se encuentra la histórica Capilla San Agustín, construida entre 1850 y 1860. El edificio, que tuvo su época de esplendor, fue reconstruido por vecinos tras sufrir deterioro y hechos de vandalismo, como el robo de sus antiguas campanas.
En ese mismo lugar funcionaron antiguamente una escuela, un registro civil y una dependencia policial, hasta que el crecimiento de otras localidades desplazó la actividad hacia otros puntos.
La zona también habría sido visitada por figuras históricas como Fray Mamerto Esquiú, el Cura Brochero y el expresidente Justo José de Urquiza, según relatos de los vecinos.
Hoy, entre el silencio del campo y el paso del tiempo, el sitio se mantiene como un testimonio de la historia cordobesa.




