Despertarse en plena noche por un dolor agudo en la pierna o quedarse paralizado después de hacer ejercicio es una situación mucho más común de lo que parece. Los calambres aparecen de forma inesperada, duran apenas unos segundos o minutos, pero el dolor puede ser intenso y muy molesto.
Según explicó el Dr. Sabagh en Telenoche, los calambres son contracciones musculares involuntarias que se producen de manera brusca, ya sea en reposo o durante la actividad física.
Aunque muchas personas creen que ocurren “porque sí”, lo cierto es que detrás de estos episodios suelen existir pequeños hábitos diarios que influyen directamente en el funcionamiento muscular. La hidratación, la alimentación, el cansancio físico e incluso la temperatura pueden ser determinantes.
Las principales causas de los calambres
- Hidratación: no tomar suficiente líquido.
- Temperatura: los calambres nocturnos suelen darse en noches frías, mientras que durante el ejercicio aparecen por el calor.
- Fatiga muscular tras realizar ejercicio intenso.
- Problemas de circulación que dificultan la llegada de oxígeno al músculo.
- Algunos medicamentos, como diuréticos o fármacos para el colesterol.
- Enfermedades como la diabetes.
La buena noticia es que muchos de estos episodios pueden prevenirse con cambios simples en la rutina diaria, especialmente a través de la alimentación.

Los alimentos claves para prevenir calambres
Sabagh recomienda consumir alimentos ricos en potasio y magnesio, minerales fundamentales para el correcto funcionamiento muscular.
Entre los principales aliados aparecen:
- Girasol.
- Nueces.
- Almendras.
- Lino.
- Sésamo.
- Chocolate negro.
- Levadura de cerveza.
- Pistacho.
- Pasta de tomate.
- Semillas de calabaza.
- Maní.
- Palta.
- Banana.
Qué hacer en caso de un calambre
Cuando el dolor aparece, existen algunas medidas simples que pueden ayudar a aliviar la molestia y relajar el músculo:
- Estirar el músculo suavemente.
- Masajear la zona afectada.
- Aplicar calor.
- Caminar para favorecer la circulación.
Aunque los calambres suelen durar poco tiempo, prestar atención a ciertos hábitos puede ser clave para evitar que aparezcan.



