El moho en la cortina del baño es una escena frecuente en muchas casas. Aparece por la humedad, la falta de ventilación y el agua acumulada después de cada ducha. Aunque una mancha pequeña no suele provocar una intoxicación grave en una persona sana, conviene eliminarla cuanto antes.
El motivo es que el moho libera esporas y sustancias irritantes en un ambiente cerrado y húmedo. En algunas personas puede no generar ningún síntoma, pero en otras puede causar molestias respiratorias, alergias o irritación en la piel.
Los efectos más frecuentes son congestión, estornudos, secreción nasal, picazón o ardor en los ojos, dolor de garganta, tos, silbidos al respirar, sensación de pecho cerrado o sarpullido.
Quiénes deben tener más cuidado
El riesgo es mayor en personas con asma, alergia al moho, enfermedades pulmonares crónicas, fibrosis quística o defensas bajas por alguna enfermedad o tratamiento inmunosupresor.
En quienes tienen asma, la exposición al moho puede desencadenar una crisis o hacer que los síntomas sean más difíciles de controlar. Las infecciones pulmonares por hongos son poco frecuentes en personas sanas y afectan principalmente a pacientes inmunocomprometidos o con determinadas enfermedades respiratorias.
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Una duda habitual es si se trata de “moho negro tóxico”. El color, por sí solo, no alcanza para determinar qué especie es ni qué tan peligroso puede ser. Por eso, la recomendación es tratar cualquier crecimiento visible de la misma forma: limpiarlo y controlar la humedad, sin necesidad de hacer análisis domésticos.
Cómo limpiar la cortina del baño
Si la cortina es lavable y el moho es superficial, se puede limpiar siguiendo las indicaciones de la etiqueta, con detergente, y secarla por completo. Si el material es poroso, la mancha está muy extendida, vuelve rápido o quedó impregnada, probablemente sea mejor reemplazarla.
Para sacarlo de manera simple:
- Aplicar vinagre blanco: rociar la zona con vinagre puro, dejar actuar entre 30 y 60 minutos y frotar con una esponja o cepillo. Después, enjuagar bien.
- Reforzar con bicarbonato: si quedan manchas, preparar una pasta con bicarbonato y un poco de agua. Aplicarla, frotar suavemente y volver a enjuagar.
- Secar y ventilar: extender completamente la cortina para que se seque y dejar abierta una ventana o encendido el extractor.
Es importante no mezclar productos sin control. En especial, nunca hay que mezclar vinagre con lavandina, que genera una combinación tóxica y peligrosa.
Para evitar que el moho vuelva, lo mejor es dejar la cortina extendida después de bañarse, ventilar el baño, eliminar el agua acumulada, lavarla periódicamente y revisar si hay filtraciones o humedad persistente.



