Hay viajes que se disfrutan por el punto de llegada y otros en los que el recorrido se convierte en la verdadera aventura. El Campo de Piedra Pómez, en plena Puna catamarqueña, pertenece a ese segundo grupo.
Llegar hasta este paisaje extraordinario implica atravesar caminos de altura, volcanes, lagunas, arenas y formaciones minerales que cambian por completo a medida que avanza el trayecto. La camioneta se interna en un territorio cada vez más remoto, donde los colores clásicos de la montaña empiezan a transformarse en un escenario casi lunar.
La experiencia comienza mucho antes de ver las enormes formaciones blancas de piedra pómez. En el camino aparecen postales que explican por qué este rincón de Catamarca es uno de los paisajes más impactantes del norte argentino.
Lagunas, volcanes y arenas de la Puna
Una de las primeras grandes sorpresas es la laguna Carachi Pampa, rodeada por volcanes y ubicada en un entorno de enorme aridez. El contraste impacta: una superficie de agua en medio de una extensión desértica donde predominan los tonos tierra, grises y rojizos.
Detenerse en ese punto permite tomar dimensión del lugar. No hay multitudes ni grandes construcciones: solo silencio, viento, volcanes y una inmensidad que parece mucho más lejana de lo que realmente está.
El recorrido continúa hacia el volcán Carachi Pampa y sus extensiones de lava oscura. El negro de las rocas volcánicas se impone sobre el paisaje y deja ver las huellas de antiguas erupciones en una zona prácticamente desprovista de vegetación.
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Antes de llegar al destino principal aparece otro protagonista del viaje: un enorme mar de arenas volcánicas. El terreno parece no tener fin y los colores pasan de los grises y negros a los ocres y rojizos, mientras el viento modifica las formas de la superficie.
Finalmente, a lo lejos empiezan a distinguirse las formaciones del Campo de Piedra Pómez, como si una gigantesca escultura natural hubiera quedado instalada en medio del desierto. Caminar entre sus corredores, paredes y figuras caprichosas es el momento más esperado de la excursión.
La piedra pómez fue moldeada durante miles de años por procesos volcánicos y por la erosión. La escala del paisaje, el silencio y los colores hacen que cueste creer que semejante escenario esté en Argentina.
Pero el Campo de Piedra Pómez no es solo un lugar para llegar, sacar fotos y volver. La verdadera experiencia está en atravesar todo lo que lo rodea: la laguna, el volcán negro, el mar de arenas y ese final blanco e inmenso que convierte al viaje en una aventura completa por la Puna catamarqueña.



