La historia de Juan Francisco El Francés Viarnes (66) parece sacada de una película de espías, pero terminó de la peor manera: lo asesinaron de seis balazos y su cuerpo apareció en avanzado estado de descomposición en un descampado de Florencio Varela.
Viarnes acumuló en su vida una lista interminable de identidades y delitos: estafador, mitómano, informante ilegal, “buchón”, coronel retirado, agente de la SIDE, funcionario de la ONU y médico trucho. Así se presentaba y así lo recordaron quienes lo conocieron de cerca.
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En 2013, Viarnes cayó detenido por pagar un auto con dinero falso. Durante un allanamiento en barrio Urca la Policía le secuestró 375 mil dólares apócrifos. Para intentar zafar, se autodefinió como informante ilegal de la Policía de Córdoba y denunció la existencia de una organización dentro de la fuerza que armaba causas, robaba cargamentos de droga y cobraba protección a narcos desde la Dirección de Drogas Peligrosas.
La bomba explotó: cinco altos jefes policiales terminaron presos, entre ellos Rafael Sosa. El escándalo fue tan grande que el fiscal federal Enrique Senestrari sostuvo en septiembre de ese año que “son delitos enormemente graves”. El funcionario advirtió que varias personas terminaron en la cárcel por la actividad ilícita de quienes debían investigar.
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Condenas, fugas y una vida de película
En 2016, Viarnes fue condenado por portación de documentación falsa, pero nadie sabía dónde estaba. Meses después, lo encontraron en Caaguazú, Paraguay, donde ejercía la medicina de manera ilegal y hasta se había casado.
En 2021, cumplió la condena por hacerse pasar por médico en Paraguay y se destrabó su extradición a la Argentina. Ya en Córdoba, en 2022, lo condenaron por la falsificación de dólares y por el narcoescándalo. Le unificaron las penas y le dieron la libertad.
El abogado que lo defendió, Jorge Perano, lo definió como “un personaje muy enigmático”. En diálogo con Telenoche, Perano contó que le llamaron la atención las tarjetas personales que Viarnes usaba para presentarse como personal militar o funcionario de la ONU.

El sábado, la vida del delincuente terminó de la manera más brutal: lo acribillaron de seis balazos y lo abandonaron en un descampado. Quienes conocían sus “andanzas” aseguraron que era previsible un final de estas características. Por el momento no hay detenidos por el crimen y la Justicia bonaerense sigue investigando.



