Evelio Horacio “Yiyo” Ramallo fue condenado a 12 años de prisión en un nuevo juicio en su contra, esta vez por liderar una organización dedicada al narcotráfico mientras estaba detenido en distintos establecimientos penitenciarios. La organización operaba en el noreste cordobés.
La sentencia fue dictada por el Tribunal Oral Federal N° 2 de Córdoba, que además impuso penas de entre tres y siete años de prisión a otros 21 imputados que reconocieron su participación en la estructura criminal. Resta definir la situación procesal de otros cinco acusados.
Según se probó en el debate, Ramallo dirigió la banda entre 2021 y 2024, actuando como organizador y financista. Aun privado de la libertad, manejaba la estructura desde la cárcel, coordinando movimientos y operaciones.
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La organización obtenía droga en Paraguay y la trasladaba hasta Rafaela, en la provincia de Santa Fe. Desde allí se distribuía tanto en territorio santafesino —principalmente en Rafaela y Frontera— como en Córdoba, en localidades como Morteros y Brinkmann, consolidando así un nexo directo con la provincia en uno de los puntos más calientes por el narcotráfico.
Entre los condenados junto a Ramallo se encuentran Eunice Febe Trossero, Milagros Araceli Fernández, Alejo Raúl Rodríguez, Carina Soledad Castillo, Alejandro Ibarra, Alexis Ibarra, Carlos Alberto Basualdo Jaimez, Rocío Soledad Colman, Emiliano Ezequiel Almirón, Milagros Itatí Girón, Agustina Natividad Sánchez, Santiago Andrés Lezcano, Cristian Marcelo Serrano, Maximiliano Alejandro Cáceres, Sergio Damián Almirón, Silvia Lucrecia Luján, María José Chávez, Leonardo José Castagno, Gerardo Gabriel López, Brenda Stefanía Medina y Luis Alberto Gaitán.
Peligroso criminal
Esta nueva condena se suma a la prisión perpetua que recibió en agosto de 2025 en la Justicia de Rafaela, donde fue hallado culpable de instigar tres homicidios y múltiples ataques violentos desde la cárcel. En aquel proceso se comprobó que ordenó asesinatos y tentativas de homicidio en Santa Fe, además de amenazas y coacciones vinculadas a disputas narco.
Durante la investigación que permitió desarticular la organización criminal revelaron que Ramallo le ofrecía un bono extra a sus sicarios, para quien acertara un tiro en la cara de las víctimas.

El perfil del capo narco ya había sido seguido de cerca en el límite entre Córdoba y Santa Fe, especialmente en San Francisco y Morteros, donde su estructura criminal había extendido influencia.
Con esta nueva sentencia, la Justicia vuelve a ratificar que, incluso tras las rejas, Ramallo mantuvo el control de una organización narco con alcance regional y conexiones directas con territorio cordobés.



