Una mujer fue condenada a prisión perpetua por asesinar a puñaladas a su novio en un ataque motivado por celos, en un caso que conmocionó a la localidad bonaerense de González Catán.
El Tribunal Oral en lo Criminal N° 4 declaró culpable a Natacha Araceli Palavecino, de 34 años, por el homicidio agravado por el vínculo de Mariano Grinspun, de 22. Los jueces rechazaron el planteo de la defensa que intentaba encuadrar el hecho bajo la figura de emoción violenta.
El crimen ocurrió el 21 de octubre de 2024 en la calle Balboa al 3100, luego de una discusión que se desató cuando otra mujer saludó a la víctima en la vía pública. Según la acusación, ese episodio desencadenó un violento ataque.
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Durante el juicio, testigos relataron que Palavecino increpó a la mujer y la apuñaló en tres ocasiones, antes de dirigirse contra su pareja. Las cámaras de seguridad registraron tanto la discusión previa como el momento del ataque.

Vecinos que presenciaron la escena llamaron al 911 y aseguraron haber escuchado cómo la acusada le exigía a Grinspun que le pidiera perdón “por estar con esa mujer”, mientras lo golpeaba incluso después de haberlo herido.
El informe forense determinó que el joven murió a raíz de una única puñalada en el tórax, que resultó fatal. Tras el ataque, la mujer pidió ayuda, aunque ya era tarde para salvar a la víctima.
La defensa
Durante el proceso, la defensa argumentó que Palavecino era víctima de violencia de género y que actuó para defenderse, pero el tribunal consideró que no había pruebas que respaldaran esa versión.
En ese sentido, se destacó que no existían denuncias previas contra la víctima ni testimonios que acreditaran situaciones de violencia ejercidas por Grinspun.
Por el contrario, sí se comprobó que la acusada tenía antecedentes penales: en 2021 había sido condenada por agredir con un cuchillo a otra ex pareja.
Incluso, la madre del joven declaró que su hijo ya había sido atacado por Palavecino meses antes del crimen, episodio que derivó en una restricción de acercamiento que luego fue incumplida cuando retomaron la convivencia.
Con estos elementos, la Fiscalía y la querella sostuvieron la calificación de homicidio agravado por el vínculo, que finalmente fue convalidada por el tribunal y derivó en la condena a prisión perpetua.



