La investigación por el ataque en la Escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, sumó un elemento clave en las últimas horas: los inquietantes posteos en redes sociales del adolescente de 15 años acusado de matar a Ian Cabrera, de 13.
Según la reconstrucción de los investigadores, a la que accedió Infobae, el joven utilizaba un alias para moverse en distintas plataformas donde compartía contenido relacionado con tiroteos escolares, violencia extrema y reflexiones sobre la muerte.
Entre las publicaciones detectadas, se encontraron videos e imágenes vinculadas a algunos de los ataques más conocidos a nivel mundial, como la masacre de Virginia Tech, el tiroteo en Isla Vista y el caso ocurrido en una escuela de Serbia.
Además, el adolescente compartía frases que reflejaban una visión oscura y perturbadora. En uno de los posteos se leía: “Creo que solo encuentras paz en la muerte”, mientras que en otro citaba: “Vivimos en una época en la que no existe la muerte heroica”.
También participaba en plataformas donde se difunden imágenes de muertes violentas, utilizando como foto de perfil una reconocida obra artística, lo que refuerza la hipótesis de una fascinación con este tipo de contenidos.
Algunos de sus posteos recibieron comentarios de otros usuarios que lo alentaban, con mensajes como “héroe” o “ídolo”, lo que genera preocupación sobre las comunidades digitales que validan este tipo de conductas.
Sin embargo, otras respuestas cuestionaban ese contenido, señalando que no se trataba de algo “original” o criticando la glorificación de estos hechos.
Para los investigadores, todo este material forma parte de las señales previas que podrían haber anticipado el ataque, aunque en su entorno cercano no habrían sido advertidas.
Un perfil sin antecedentes
De acuerdo a las primeras informaciones, el adolescente no tenía antecedentes de violencia ni registros problemáticos en la escuela. Era considerado un alumno tranquilo.
En cuanto a su contexto familiar, las fuentes indicaron que existía una situación compleja: el padre, camionero, vive en otra provincia y tendría consumo problemático, mientras que la madre —docente— se encuentra con licencia psiquiátrica. El arma utilizada, una escopeta, pertenecía a su abuelo materno.
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Otro dato relevante es que, hasta el momento, no se encontraron pruebas de conflictos previos entre el agresor y la víctima. Los investigadores sostienen que el adolescente disparó sin discriminar a quién tenía enfrente.
Mientras la causa avanza, el análisis de su actividad en redes sociales se vuelve central para intentar comprender qué factores pudieron influir en un hecho que, según las propias autoridades, resulta “impensado” para la comunidad.