El femicidio de Sophia Civarelli, la joven de 22 años asesinada en Rosario, sigue sumando elementos que permiten reconstruir la relación que mantenía con su pareja, el cordobés Valentín Alcida, señalado como el autor del crimen. En las últimas horas, una amiga cercana de la víctima brindó un testimonio que expone un vínculo atravesado por la violencia, los celos y la manipulación.
“Él era una persona posesiva con ella. Frente a los demás no se notaba, pero en privado era distinto”, relató Coty, amiga de Sophia, en diálogo con TN. Según su testimonio, la joven le había confiado situaciones preocupantes que ocurrían puertas adentro de la relación.
Entre esos episodios, mencionó conductas autolesivas por parte del acusado. “Cuando discutían, él se encerraba en el baño y se golpeaba. Tenía reacciones violentas, de golpear cosas o a sí mismo”, contó. Si bien aclaró que Sophia nunca le dijo haber sido agredida físicamente, sí le generaban alarma esos comportamientos.

La relación entre ambos había comenzado hacía unos seis meses, cuando se conocieron en una fiesta de la Universidad Nacional de Rosario, donde ambos estudiaban Psicología. Con el tiempo, decidieron convivir en un departamento de barrio Lourdes, donde finalmente ocurrió el crimen.
Según el entorno de la joven, el vínculo también estuvo marcado por mentiras. “Le dijo que estaba en el último año de la carrera y en realidad estaba en primero”, recordó Coty, quien señaló que ese episodio llevó a Sophia a intentar terminar la relación. Sin embargo, él le pidió otra oportunidad y ella accedió.
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“Me dijo que iba a esperar para ver si él empezaba un tratamiento psicológico”, agregó la amiga. Incluso, tras su cumpleaños —celebrado pocos días antes del crimen—, Sophia le había comentado que la relación estaba mejor y que su pareja habría iniciado terapia, algo que no pudo ser confirmado.
El último contacto entre ambas fue apenas horas antes del crimen. “Me escribió a las 13.45, pero yo estaba en el médico. Después me enteré de lo que había pasado”, recordó.
El horror en Rosario
De acuerdo a la investigación encabezada por la fiscal Carla Ranciari, Sophia fue asesinada el jueves entre las 18 y las 20 de una puñalada en el cuello. La hipótesis principal sostiene que Alcida permaneció varias horas en el lugar, alteró la escena e intentó simular un suicidio mediante una carta.
Durante la madrugada del viernes, el joven se trasladó al departamento de una amiga y, tras un llamado al 911, se arrojó desde un octavo piso. Murió poco después en el hospital, lo que terminó de consolidar la hipótesis de femicidio seguido de suicidio.
El caso generó una profunda conmoción y volvió a poner en foco las señales de alerta en relaciones atravesadas por la violencia. Mientras tanto, familiares y amigas de Sophia convocaron a una movilización para pedir justicia y mantener viva su memoria.



