En su columna en Telenoche, el doctor Carlos Sabagh abordó una creencia muy extendida sobre la alimentación: la idea de que comer azúcar ayuda a combatir el cansancio, mejora el humor y aumenta el estado de alerta. Sin embargo, el especialista aseguró que esa percepción no coincide con lo que realmente ocurre en el organismo.
“Mito: ‘Comer azúcar mejora el cansancio, el ánimo y el estado de alerta’”, planteó Sabagh al iniciar su explicación. Luego fue contundente al desmentirlo: “Realidad: no tiene ningún beneficio, es al revés: aumenta el cansancio, y disminuye el estado de alerta, el ánimo y la energía. Además no son una recarga de combustible”.
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El médico explicó que cuando una persona consume azúcar, los niveles de glucosa en sangre aumentan rápidamente y eso provoca una respuesta inmediata de la insulina, la hormona encargada de regular esos valores. “Cuando se consume azúcar la insulina sube rápidamente y la insulina es la encargada de bajar el azúcar, entonces cómo sube rápidamente lo baja rápidamente. Por lo tanto si yo como azúcar ahora, la insulina me lo baja muy rápido y de esa manera la persona se queda sin energía de nuevo”, detalló.
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Este mecanismo genera una sensación repetitiva de falta de energía. “Es como que la persona anda en deuda de energía permanentemente si no está cargando el tanque de nafta del azúcar. No así las proteínas que no aumentan tanto, ni las grasas”, señaló. Y agregó: “La explicación de esto es que sube el azúcar muy rápido, creo que me da energía y produce los otros síntomas”.
Además, el especialista se refirió al malestar que algunas personas sienten cuando deciden reducir el consumo de azúcar. “Mucha gente dice que cuando deja el azúcar le aparece un bajón”, comentó. En ese sentido, explicó que el cuerpo cuenta con dos fuentes de energía: una reserva pequeña de glucosa almacenada en el hígado y los músculos, y otra mucho más grande de grasa corporal. Según indicó, cuando el organismo deja de recibir azúcar de manera constante necesita adaptarse a utilizar esa segunda fuente, un proceso conocido como flexibilidad metabólica. También advirtió que cuando se supera la capacidad de almacenamiento de glucosa, el excedente termina transformándose en grasa corporal.