El crimen de Vicenta López, la jubilada de 82 años asesinada en Quilino, conmociona por la brutalidad del hecho y por la frialdad con la que actuaron los acusados, dos de ellos personas de su entorno.
El ataque ocurrió el viernes 24 de abril entre las 18 y las 18:30 en su vivienda de calle Chubut al 140. Según la reconstrucción de la fiscal Analía Cepede, la mujer salió a regar las plantas y, al regresar, un delincuente ingresó detrás de ella.
Dentro de la casa, la escena fue estremecedora: la ataron de pies, la amordazaron con una sábana y le colocaron cinta adhesiva. La autopsia reveló que murió asfixiada al tragarse su prótesis dental en medio del ataque.
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La investigación determinó que dos de los sospechosos, Leonardo Jaime (33) y Teresita Sánchez (36), vivían al lado de la víctima. “Las casas estaban delimitadas por una tela alámbrica”, explicó la fiscal en Noticiero Doce.
Según pudo establecerse, el hombre se había ganado la confianza de Vicenta realizando tareas domésticas en su casa, mientras que su pareja la conocía desde hacía años.
Ambos habrían sido quienes planificaron el robo y contactaron a un tercer implicado, oriundo de Lucio V. Mansilla, para ejecutar el ataque. Incluso, antes habrían ofrecido el “trabajo” a otra persona que se negó.

El objetivo era claro: llevarse una suma estimada entre 20 y 25 millones de pesos, dinero que la jubilada tenía guardado tras haber vendido un auto días antes.
Tras el crimen, la pareja habría trasladado al autor material hasta su localidad y luego regresó al barrio simulando sorpresa.
“Nos sorprendió la frialdad con la que se presentaban. La mujer estaba amamantando a un bebé de tres meses, parecía irrisorio pensar que minutos antes habían hecho algo así”, señaló Cepede.
El tercer detenido
El presunto autor material, Miguel Antonio Quinteros (29), fue detenido este lunes en Monte Cristo, a unos 170 kilómetros de Quilino, tres días después del crimen.
Los tres están imputados por homicidio criminis causa, una figura que implica que mataron para garantizar la impunidad del robo, ya que la víctima conocía a quienes participaron. Para este delito la única pena es la prisión perpetua.

La defensa de la familia
Pese a las pruebas, desde el entorno de los acusados niegan su participación. “Mi hija y mi yerno son inocentes. Acá la gente es muy mala, los culparon injustamente”, dijo en Telenoche Teresa, madre de la mujer detenida, quien además aseguró tener problemas de salud.
Mientras avanza la causa, el caso sigue generando conmoción en Quilino, donde la violencia del hecho y el vínculo entre la víctima y los acusados dejaron una profunda huella.



