Un estudio internacional de 13 años volvió a poner bajo análisis la efectividad de la colonoscopia para reducir muertes por cáncer de colon. La investigación, conocida como ensayo NordICC, incluyó a más de 84 mil europeos de entre 55 y 64 años y fue publicada en la revista científica The Lancet.
Los resultados no niegan el valor de la colonoscopia para detectar lesiones o prevenir algunos casos de cáncer colorrectal, pero sí plantean dudas sobre su impacto para reducir la mortalidad a nivel poblacional.
Según el trabajo, la colonoscopia mostró una reducción relativa del 19% en la incidencia del cáncer colorrectal. Sin embargo, los investigadores remarcaron un dato clave: solo el 42% de las personas invitadas a realizarse el estudio efectivamente se lo hizo.
Al proyectar qué habría ocurrido si todos los convocados hubieran aceptado realizarse la colonoscopia, la reducción estimada de la incidencia del cáncer colorrectal habría llegado aproximadamente al 45%.
El punto más discutido aparece en la mortalidad. El riesgo de muerte fue de 0,41% en el grupo sometido a cribado y de 0,47% en el grupo sin cribado, una diferencia absoluta de apenas 0,06 puntos porcentuales.
Otro dato que llamó la atención es que solo el 16% de los cánceres colorrectales detectados en el grupo de cribado fueron diagnosticados mediante colonoscopia u otro test de detección temprana. La mayoría de los casos se descubrió más tarde, cuando ya habían aparecido síntomas.
Los primeros datos del ensayo NordICC ya habían sido publicados tres años atrás en el New England Journal of Medicine y habían generado un fuerte debate entre especialistas. En ese momento, sociedades médicas defendieron la importancia de mantener las recomendaciones de detección precoz, especialmente en pacientes con riesgo promedio desde los 45 años.
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La discusión ahora se profundiza. En un comentario publicado en The Lancet, la gastroenteróloga Aasma Shaukat, de la Universidad de Nueva York, sostuvo que los resultados obligan a “reevaluar lo que la colonoscopia puede y no puede lograr a nivel poblacional”.
Uno de los aspectos que más sorprendió a los investigadores fue la baja mortalidad en el grupo sin cribado. Cuando se diseñó el estudio, hace casi 20 años, se esperaba una mortalidad cercana al 0,82% en personas sin detección preventiva. Sin embargo, la cifra observada fue de 0,47%. Para los especialistas, esto podría explicarse por mejoras en el diagnóstico, la cirugía, los tratamientos oncológicos, la inmunoterapia y el manejo general de los pacientes.
El debate no pasa entonces por si la colonoscopia sirve o no, sino por cuánto beneficio aporta en términos de salud pública, cuántos procedimientos se necesitan para evitar una muerte y qué costo tiene esa estrategia frente a otras políticas sanitarias.
Los autores remarcan que la colonoscopia sigue siendo una herramienta eficaz para prevenir algunos cánceres, especialmente en el colon distal y el recto. Evitar un diagnóstico, un tratamiento complejo y sus consecuencias también es un beneficio importante para muchas personas.
Sin embargo, los nuevos datos invitan a discutir con más precisión su alcance, su costo y su lugar dentro de las estrategias de prevención del cáncer colorrectal.