Abel Guzmán fue condenado este jueves a 20 años de prisión por el crimen de su compañero de trabajo, Germán Medina, asesinado de un disparo en la cabeza el 20 de marzo de 2024 en la peluquería Verdini, ubicada en el barrio porteño de Recoleta.
El Tribunal Oral en lo Criminal N°24 lo encontró culpable de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, en concurso ideal con privación ilegítima de la libertad y amenazas. Los fundamentos del fallo se conocerán el próximo 14 de mayo.
La reacción de la familia y la última palabra del acusado
La condena quedó por debajo del pedido de prisión perpetua que habían realizado la fiscalía y la querella. Tras la audiencia, el abogado de la familia de Medina, Juan Manuel Dragani, anticipó que apelarán el fallo. “No estamos conformes, vamos a apelar y buscaremos ir por la perpetua”, aseguró el letrado.
Antes de escuchar la sentencia, Guzmán hizo uso de sus últimas palabras y volvió a pedir perdón tanto a la familia de la víctima como a la suya.
Durante la primera audiencia del juicio, el acusado había reconocido el ataque ante los jueces. “Me cegué, no controlé mi ansiedad ni mi bronca, saqué el arma y disparé”, declaró.
También sostuvo que mantenía un conflicto laboral con el dueño del local, Facundo Verdini, por el reclamo de una indemnización. “El reclamo duró más de un año, tratando de negociar y nunca quedamos en acuerdo en absolutamente nada. Esperaba respuestas, pero siempre me esquivaba”, afirmó.
El crimen ocurrió la noche del 20 de marzo de 2024 dentro de la peluquería ubicada en Beruti al 3017. Después de dispararle a Medina, Guzmán escapó por una ventana del local y permaneció 70 días prófugo, hasta que fue detenido por la Policía de la Ciudad en una casa de Moreno.
En su declaración, el acusado relató que se fue del lugar en estado de shock, descartó el arma y su celular y caminó sin rumbo. “Entendí que hice algo muy malo. Me escapé por miedo, por lo que iba a pasar conmigo”, expresó.