Como jefe policial quedó en la mira por hechos estremecedores en el norte de Córdoba y ahora la Justicia lo condenó por abuso sexual agravado contra una familiar directa. Se trata del excomisario Diego Bracamonte, quien recibió una pena a 13 años y 10 meses de prisión, confirmaron fuentes judiciales a eldoce.tv .
El exdirector de la Departamental Punilla Norte, admitió su responsabilidad y accedió a un juicio abreviado realizado en la Cámara del Crimen de Cruz del Eje. De esta manera permanecerá en la cárcel tras haber sido detenido en octubre de 2024.
Lo condenaron por abuso sexual gravemente ultrajante agravado, promoción de la corrupción sexual agravada, desobediencia a la autoridad y amenazas agravadas.
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Más allá de la grave denuncia en su círculo íntimo, Bracamonte había sido apuntado por su intervención tras la muerte de Jonatan Romo en la comisaría de La Falda y en la investigación por el femicidio de Cecilia Basaldúa que derivó en el arresto de un “perejil”.
Fuentes de la Policía consultadas por este medio confirmaron que Bracamonte fue apartado de la fuerza meses después del caso de Romo en julio de 2022, aunque no estuvo imputado en ese hecho. Dos años después lo detuvieron en el marco de la causa por violencia de género contra su expareja y abuso sexual a una familiar.

De la muerte en la comisaría al “perejil”
El excomisario quedó fuera de funciones tras la muerte de Romo, ocurrida el 10 de julio de 2022 en la comisaría. Romo había sido trasladado a la dependencia policial después de un brote psicótico y falleció dentro del lugar.
Desde la familia del fallecido afirmaron que el entonces titular de la departamental era el nexo directo entre la fiscalía de Cosquín y el subcomisario Pablo Zárate en La Falda. Zárate es uno de los imputados por la muerte del detenido.

Bracamonte también había quedado bajo la lupa por su actuación en la investigación del crimen de Cecilia Basaldúa, ocurrido en Capilla del Monte en 2020.
En esa causa, tuvo un rol central durante los primeros días de la pesquisa. Por entonces se desempeñaba como segundo jefe del Departamento de Investigaciones de Punilla y estuvo al frente de parte del operativo que derivó en la detención de Lucas Bustos.

Bustos pasó más de dos años preso acusado por el femicidio de Basaldúa, pero finalmente fue absuelto en el juicio al no encontrarse pruebas en su contra. La familia de Cecilia siempre sostuvo que era un “perejil”.
Durante aquel proceso, Bracamonte había declarado: “La parte investigativa la dirigía yo”. Otros policías también lo señalaron como jefe directo en la investigación inicial.
Ahora, el exjefe policial volvió a quedar en el centro de la escena judicial con una condena de cumplimiento efectivo por graves delitos cometidos en el ámbito familiar.



