La familia de Tomás Orihuela volvió a apuntar contra el accionar policial después de que seis efectivos fueran imputados por la muerte del joven de 19 años en la Comisaría Sexta de barrio General Paz.
La causa está en manos del fiscal Andrés Godoy, quien imputó a los policías por privación ilegítima de la libertad y homicidio culposo. En el marco de la investigación, una efectiva quedó detenida.
Marta Rizzotti, abogada de la familia, rechazó en Telenoche la versión de que Tomás se haya quitado la vida dentro de la celda. “La familia no cree en la teoría de que se suicidó en la celda, cree que hubo una instigación al suicidio, cree que hubo una intención de hacer lo que hicieron”, sostuvo.
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La letrada aseguró que el joven fue perseguido y detenido pese a que no había una orden vigente en su contra. “Hubo una persecución, estaban sabiendo que no existía ninguna orden de detención vigente y aún así lo detuvieron y desencadenaron en esta trágica muerte de un chico de 19 años”, afirmó.
Según explicó, Tomás fue detenido el jueves 23 de abril. Ese día, dijo, en el sistema figuraba un pedido de detención vigente y por eso lo retuvieron desde las 16 hasta las 4 de la madrugada siguiente, hasta corroborar que esa orden ya había sido levantada.
Rizzotti indicó que ese mismo día el joven había accedido a un juicio abreviado con una pena de tres años de ejecución condicional, por lo que recuperó la libertad. Sin embargo, aseguró que cuando salió de la comisaría no le entregaron la constancia correspondiente.
Dos días después, el sábado 25, volvió a ser interceptado. “Lo vuelven a parar, sabiendo que ya había estado porque lo llevan a la misma comisaría donde había estado, decían que esa orden no estaba vigente y no obstante con la obstinación de perjudicarlo, de hostigarlo y de torturarlo lo volvieron a detener sabiendo que estaban haciendo las cosas mal”, denunció.
“Tenía terror”
La abogada también contó que Orihuela tenía miedo de volver a cruzarse con la Policía. “Tenía terror a la Policía, decía que le iban a armar una causa, él se quería ir del barrio porque sabía que iba a terminar como terminó. Era crónica de una muerte anunciada”, expresó.
Tras esa segunda detención, Tomás fue alojado en la Comisaría Sexta. Allí fue encontrado ahorcado en una celda y trasladado al Hospital Eva Perón, donde permaneció internado con un cuadro irreversible derivado de un edema cerebral. Murió el lunes 27 de abril.
Desde el Ministerio de Seguridad habían señalado que el joven habría intentado quitarse la vida con un buzo. La familia rechaza esa explicación desde el inicio y sostiene que pudo haber existido una instigación al suicidio.
Rizzotti consideró que el joven pudo haber sido atormentado con un “mal futuro”, por ejemplo con la posibilidad de volver a la cárcel de Bouwer.
La fiscalía ya había confirmado un dato clave: las órdenes de captura por las que Orihuela fue arrestado dos veces en menos de 48 horas estaban vencidas. Ahora, la investigación busca determinar qué responsabilidades tuvieron los policías imputados en las detenciones y en lo ocurrido dentro de la comisaría.