En las últimas horas se conocieron nuevos detalles de la autopsia de Ángel López, el nene que murió en Comodoro Rivadavia mientras estaba bajo la tutela de su madre y su padrastro.
El Cuerpo Interdisciplinario Forense del Poder Judicial de Chubut informó que el niño falleció por “un síndrome de respuesta inflamatoria sistémica y daño multiorgánico debido a un proceso infeccioso por foco pulmonar en concomitancia con traumatismos craneoencefálicos”.
Además, la autopsia detectó más de 20 lesiones cerebrales en distintas zonas de la cabeza: frontoparietal derecha e izquierda, parietal bilateral, temporal y occipital. De ese total, 12 infiltraciones hemáticas fueron contabilizadas solo en la zona frontal.
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Según informó Infobae, fuentes del caso indicaron que también se estableció una “hipoperfusión tisular grave multifactorial” y “anoxia anóxica”, una condición que ocurre cuando el cuerpo o el cerebro no reciben suficiente oxígeno. Los investigadores estiman que esa falta de oxígeno podría haber producido el daño cerebral, no el síndrome del niño sacudido.
Aún así Roberto Castillo, abogado del padre del niño, sostuvo en redes sociales que los múltiples traumatismos craneales documentados en la autopsia corresponden a “una historia de violencia crónica durante el aislamiento al que la Justicia lo sometió dejándolo en manos de sus asesinos”.
“No se trató de un accidente, la evidencia forense demuestra una violencia reiterada ejercida contra una criatura absolutamente inocente”, expresó el letrado.