La Justicia de Córdoba dictó un fallo inédito al determinar que la muerte de Melín Agustina Sartori se produjo por efectos adversos vinculados a la vacuna Sputnik V contra el Covid-19. Tras casi cinco años de reclamos, su madre, María Virginia Ruiz, habló con ElDoce.tv y remarcó: “No soy antivacuna”.
La joven falleció el 29 de julio de 2021 en la ciudad de Córdoba. La Sala A de la Cámara Federal de Apelaciones falló a favor de la familia y dictaminó que el deceso, provocado por una trombosis con trombocitopenia, estuvo directamente relacionado con la primera dosis de la vacuna rusa.
Ruiz, que es médica, contó que su hija no tenía temor a vacunarse. “No, no teníamos ningún temor ni ella. Yo soy médica y como médica ya había sido vacunada. Los profesionales de la salud fuimos los primeros en ser vacunados”, explicó.

Por qué se vacunó Melín
La madre de la joven sostuvo que Melín decidió aplicarse la vacuna por voluntad propia porque trabajaba en distintos barrios y en una fundación. “Ella se quiso vacunar porque trabajaba en distintos barrios, y en una fundación, y poníamos el auto y ella manejaba para trasladar alimentos de los centros donde se recaudaban a los barrios más periféricos”, relató.

Ruiz explicó que su hija había sido varias veces contacto estrecho y nunca se había contagiado de Covid. “Su planteamiento es que cuando iba a estos barrios estaba con gente más vulnerable y podía ser un transmisor del Covid sin darse cuenta, sin estar enferma”, indicó.
Los primeros síntomas
La mujer recordó que las sospechas sobre un posible efecto adverso comenzaron después de una consulta en el Hospital Ferreyra. “Fue después de 48 horas de haber consultado al Hospital Ferreyra, donde no le hicieron ningún estudio y viendo que tenía moretoncitos en la cara y dolor de cabeza, pero nunca tuvo fiebre”, señaló. Según contó, en un primer momento el cuadro fue interpretado como una gastroenteritis porque Melín había tenido un vómito. También le hicieron un PCR de Covid que, aseguró, nunca les entregaron en esos primeros días.
La situación empeoró durante la madrugada del lunes. “Me dijo que no podía hablar ni mover la mano y ahí volvemos al Ferreyra. Ahí por primera vez le hacen estudios”, relató. Ruiz aseguró que en ese momento le realizaron análisis de coagulación y estudios cerebrales. Luego, por el resultado negativo de Covid, fue derivada al Sanatorio Mayo.

“En el Sanatorio Mayo, apenas entró con otra prueba de Covid negativa y con un análisis de sangre, la doctora María Verónica Arrieta, que era la bioquímica que estaba a cargo del laboratorio de hematología, descarta otras causas como leucemia o púrpura”, explicó. Y agregó: “Ya en ese momento le advierte a los terapistas que era un efecto adverso de la vacuna y tenía que ser tratado como tal”.
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La madre de Melín afirmó que desde ese día las pruebas coincidieron con un efecto adverso. “Alterando las plaquetas forma coágulos y después se consumen las plaquetas y no sirve para el sistema de coagulación y entra en la etapa hemorrágica”, detalló. Melín tuvo coágulos en los senos venosos cerebrales y debió ser operada tres veces del cráneo para evacuar hematomas. “Después de las cirugías ya salió con muerte cerebral”, contó Ruiz.
El largo camino judicial
La madre explicó que al principio no hubo un proceso judicial, sino un reclamo administrativo para que se investigara el caso. “Yo tenía mucho apuro de que el Ministerio de Salud de la Provincia me recibiera el carnet de vacunación con el lote con el que ella había sido vacunada porque los frascos eran multidosis”, señaló.

Ruiz contó que quería que se investigara de inmediato porque otras personas habían recibido dosis del mismo frasco. “Mi apuro era que había otra gente vacunada con ese frasco y que Melín nunca lo había sospechado”, expresó. También dijo que buscaba una advertencia al personal médico. “Quería que hicieran real una advertencia a la esfera médica para que los médicos que en ese momento atendían o estaban en las guardias estuvieran advertidos de estas complicaciones y pudieran salvar otras vidas”, sostuvo.
Según relató, el Ministerio de Salud provincial le respondió después de revisar la historia clínica y cerró el caso. “Aunque coincidía cronológicamente la colocación de la vacuna con el efecto adverso, no había pruebas para que yo pudiera saber eso y demostrar eso”, recordó.
Luego acudió a farmacovigilancia, pero aseguró que en ese momento existía un “secreto ministerial” que impedía que las muertes o complicaciones por vacunas fueran derivadas para investigación. “Para que farmacovigilancia haga esta investigación tuve que pedir historia clínica a través de un abogado”, explicó.
Después de distintos trámites y pedidos ante el Ministerio de Salud de la Nación, el caso llegó a la Justicia Federal. “Recién cuando el Ministerio de Salud se niega a evaluarlo empieza el pedido a la Cámara Federal para que les ordene que lo revisen”, señaló.
“No soy antivacuna”
Ruiz sostuvo que el fallo debería ser definitivo porque la Cámara Federal recibió formalmente la clasificación del caso como ESAVI, es decir, un Evento Supuestamente Atribuible a la Vacunación o Inmunización. Según explicó, Melín fue clasificada como A1, lo que significa que “el efecto, en este caso la muerte, tuvo como causal la vacuna”.

La madre consideró que la resolución puede sentar un precedente, aunque remarcó que su mayor expectativa no está solo en lo jurídico. “El precedente no me ilusiono que sea solo jurídico, sino capitalizar como sociedad cómo nos pueden manejar y dirigir sin que cuestionemos nada”, expresó.
Y cerró: “Que la Justicia haya fallado a favor, la máxima satisfacción es que se conocen las consecuencias de drogas no seguras como en este caso fue la vacuna. No soy antivacuna. Como moraleja nos queda como sociedad saber que tenemos un compromiso desde cada lugar donde estamos de no tomar todo empaquetado y aceptar, sino de poder animarse a cuestionar”.



