Tres hombres fueron condenados a prisión perpetua por el brutal crimen de Fernando “Lechuga” Pérez Algaba, el empresario cuyo cuerpo fue encontrado descuartizado dentro de una valija en julio de 2023.
El veredicto se conoció este lunes a la noche en los Tribunales de Lomas de Zamora. Un jurado popular declaró culpables a Maximiliano Pilepich, Matías Gil y Nahuel Sebastián Vargas por el asesinato del financista.
Los tres recibieron prisión perpetua, la única pena prevista para el delito por el que fueron juzgados: homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas, por codicia y por el uso de arma de fuego.
El veredicto
Durante los alegatos, la fiscal Marcela Dimundo había pedido que los doce integrantes del jurado declararan culpables a los acusados.
En la misma línea se pronunció el abogado querellante Javier Baños, representante de la familia de la víctima, quien también solicitó un veredicto condenatorio.
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La fiscal sostuvo que las pruebas reunidas durante la investigación permitían acreditar la responsabilidad de Pilepich, Gil y Vargas en el crimen.

La causa tuvo múltiples detenidos e imputados. Además de los tres condenados, otros acusados optaron por ser juzgados mediante un debate común: Flavia Bomrad, Luis Contreras, Horacio Córdoba, Fernando Gastón Carrizo y Blanca Gladys Cristaldo, esta última investigada por presunto encubrimiento.
La reconstrucción del crimen
El cuerpo de Pérez Algaba fue encontrado el 23 de julio de 2023 dentro de una valija roja abandonada en el Arroyo del Rey, en Ingeniero Budge.
Según la investigación, el empresario había sido citado el 18 de julio de ese año en un predio de General Rodríguez con la excusa de cobrar una deuda cercana a los 50 mil dólares que reclamaba a quienes hasta entonces eran sus socios comerciales.

El lugar era un barrio privado llamado Renacer, un emprendimiento inmobiliario de unas 200 hectáreas que recién comenzaba a desarrollarse.
Para la acusación, Pérez Algaba cayó en una trampa preparada. Allí recibió dos disparos por la espalda y fue asesinado.
Luego, el cuerpo fue descuartizado para dificultar su identificación. Sin embargo, los investigadores hallaron el DNI de la víctima, una prueba clave que permitió identificar rápidamente los restos y reconstruir sus últimos movimientos.



