El Tribunal Oral Federal de Santa Cruz absolvió este miércoles a tres exjefes de la Armada y condenó a un excapitán de la Armada en el juicio por el hundimiento del submarino ARA San Juan, ocurrido el 15 de noviembre de 2017.
La tragedia provocó la muerte de los 44 tripulantes que iban a bordo. En el veredicto, la Justicia condenó a Claudio Villamide, excomandante de la Fuerza de Submarinos, por estrago culposo agravado e incumplimiento de los deberes de funcionario público.
La pena fue de tres años de prisión en suspenso, por lo que no irá a la cárcel. En tanto, fueron absueltos el contralmirante Luis López Mazzeo, el capitán de navío Héctor Alonso y el capitán de fragata Hugo Correa.
Fallas y un hundimiento fatal
Según la acusación, después de la avería reportada el 15 de noviembre de 2017 no se adoptaron las medidas de seguridad previstas en el ARA San Juan. Entre ellas, ordenar la navegación en superficie y convocar de inmediato a especialistas.
Durante el juicio declararon cerca de 90 testigos. El tribunal analizó el estado material del submarino al momento de su última operación, que incluía una fase de adiestramiento naval y otra de patrullaje y control del mar argentino.
También se revisó documentación sobre novedades y pruebas pendientes del buque para determinar si esos factores podían haber incidido en su seguridad náutica.
Los fundamentos de la sentencia serán leídos el próximo 21 de agosto. Recién después de esa instancia, las partes podrán apelar ante la Cámara Federal de Casación, el máximo tribunal penal del país.
La última palabra del condenado
Antes del veredicto, Villamide se declaró inocente. “No entiendo por qué me han acusado por el naufragio del submarino. A lo largo del proceso no me pudieron explicar qué hice mal”, afirmó.
“Nunca me preguntaron nada y, sin embargo, me acusan. Este es un juicio a la Armada. Nos han preparado y cumplimos los reglamentos. Aquí se cuestionan los reglamentos y también a la Armada. Es un ataque directo al ejercicio del comando en el mar”, agregó.
El caso
El ARA San Juan había zarpado de la Base Naval Mar del Plata el 25 de octubre de 2017 en una misión de patrullaje. El 15 de noviembre se produjo la falla crítica y el submarino desapareció.
Su casco resistente fue encontrado un año después a unos 907 metros de profundidad en el Atlántico Sur, donde se confirmó que había sufrido una implosión. Durante las primeras audiencias, la fiscalía sostuvo que el hundimiento no fue un hecho fortuito, sino una “tragedia previsible”.