La investigación por la muerte de Isabella, la nena de 2 años que murió días atrás en Villa Gesell, sumó este lunes un giro decisivo: detuvieron a su madre, Lucía Sosa.
La mujer, de 44 años, quedó acusada por el delito de abandono de persona seguido de muerte agravado por el vínculo. Deberá permanecer alojada en una dependencia policial a disposición del juzgado interviniente y de la fiscalía que investiga el caso.
Según determinó la autopsia, la nena murió por una asfixia obstructiva seguida de un paro cardíaco. Sosa había declarado que su hija estaba tomando la mamadera cuando sufrió una broncoaspiración y se descompensó poco después.
El caso tomó relevancia pública cuando se conoció que la mujer ya había sido investigada en otras oportunidades por la muerte de dos hijas: Candela, de 5 meses, en 2013, y Yazmín, de 11 meses, en 2016.
Ambas niñas también habían fallecido por complicaciones respiratorias vinculadas a la asfixia. En esas causas, Sosa resultó absuelta. Por la muerte de Yazmín, incluso, permaneció dos años en prisión preventiva, acusada por el presunto homicidio y abuso de su hija.
A pesar de las absoluciones, los padres perdieron la tenencia de sus otros cinco hijos tras sospechas de maltrato infantil y por un “ambiente de convivencia inconveniente”. Algunos de los menores ingresaron al ámbito de Hogares de Belén y otros fueron adoptados.
Tras salir de la cárcel, Sosa se separó de su pareja y se mudó a Villa Gesell, donde inició otra relación y tuvo dos hijos. Una de ellos era Isabella, la niña que murió el 21 de julio pasado.
La detención llega en un momento decisivo ya que en los próximos días está previsto que declaren Lucas Ruiz, hijo de 17 años de Sosa que fue adoptado por otra familia.
El adolescente ya denunció públicamente en medios de comunicación que durante su infancia sufrió episodios de violencia extrema por parte de Sosa y su expareja.