El primer día del juicio contra Cristian “Pity” Álvarez por el crimen de Cristian Maximiliano Díaz quedó marcado por una discusión que fue más allá de la acusación.
La defensa volvió a cuestionar si el músico está en condiciones de afrontar el proceso luego de que, durante la audiencia, permaneciera con los ojos cerrados, la cabeza hacia atrás y con dificultades para seguir el debate.

Antes de que comenzara el cruce, Álvarez había respondido algunas preguntas personales, aunque decidió no declarar sobre el homicidio. “Más adelante”, contestó cuando el presidente del tribunal, Gustavo Goerner, quiso saber si iba a dar su versión del hecho.
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Sí habló de su presente: dijo que su profesión es “En este momento, la música”, reconoció que fue “Muy adicto a la pasta base” y aseguró que ahora solo “coquetea con la marihuana”. También contó que su hermana administra parte de su dinero y que necesita que le recuerden qué medicamentos debe tomar.

El momento que encendió la discusión llegó después. Pity volvió a recostarse en su silla, cerró los ojos y permaneció así durante parte de la audiencia. Su abogado, Javier Aldo Marino, tuvo que tocarlo en el hombro para que levantara la cabeza y prestara atención. Para la defensa, esa situación confirmaba sus cuestionamientos sobre la capacidad del músico para seguir el juicio. “El señor Álvarez no está presente. Yo lo he advertido”, sostuvo Marino, y pidió suspender el debate para realizar nuevos estudios que podrían llevar “capaz dos meses”.
La fiscalía rechazó de plano ese planteo. El fiscal Sandro Abraldes sostuvo que la defensa intentaba “obstruir el desarrollo del debate” y recordó que la capacidad de Álvarez ya había sido evaluada. También contrapuso el comportamiento observado en la sala con sus actividades recientes fuera de los tribunales. “La otra posibilidad es que al señor Álvarez Congiú este juicio lo aburra. Dormirse o aburrirse no habilita a suspender el juicio”, lanzó. El representante de la familia de Díaz, Fernando Burlando, respaldó esa posición.
Finalmente, los jueces decidieron que el proceso continuara. Se apoyaron en el dictamen del Cuerpo Médico Forense, que había determinado que Pity conserva una “reserva cognitiva” suficiente para afrontar el debate, y señalaron que durante la audiencia respondió preguntas, comprendió la acusación y reaccionó cuando su abogado le pidió que prestara atención. “El desarrollo del juicio no puede quedar supeditado a la voluntad del acusado”, afirmó Goerner. El estado del músico, de todos modos, obligó a reducir la cantidad de testigos previstos para la próxima jornada: serán cinco y las audiencias tendrán una duración aproximada de tres horas.



