La Justicia confirmó que guardias y profesionales de la salud vinculados a la cárcel de Bouwer deberán enfrentar un juicio por la muerte de César Darío Moreno, un detenido de 50 años que falleció en septiembre de 2023.
La decisión fue adoptada por la Cámara de Acusación, que ratificó la elevación a juicio solicitada por el fiscal de instrucción José Mana. De esta manera, nueve imputados llegarán al debate acusados por tortura seguida de muerte.
Se trata de Lucas Iván Argüello, Néstor Eduardo Bazán, Maximiliano Nicolás Cebrero, José Eduardo Flores, Roberto Ángel Molina, Mariano Edgardo Santucho, Leonel Axel Vaquel, Ignacio Edgardo Segobia y Ana Laura Grassi.
Además, el exresponsable de módulo Pablo Adolfo Luján está imputado por incumplimiento de los deberes de funcionario público y el enfermero Martín Lautaro Aracena, por omisión de denunciar torturas.
Qué sostiene la acusación
Moreno no tenía antecedentes penales y había sido detenido el 16 de septiembre de 2023 luego de atravesar una crisis de salud mental en la vía pública. Tenía diagnóstico de trastorno bipolar y se encontraba sin medicación.
Primero fue trasladado a la Unidad de Contención del Aprehendido (UCA) y posteriormente alojado en el módulo MD1 de Bouwer. Dos días después protagonizó un altercado con un guardia y fue reducido por varios agentes.

Según la acusación fiscal, después fue llevado a un sector que no contaba con cámaras de seguridad, donde habría recibido una golpiza. El expediente sostiene que posteriormente permaneció inmovilizado durante más de 48 horas con sujeciones en muñecas, tobillos, pecho y muslos.
La investigación también señala que durante ese período no recibió la atención médica adecuada, tuvo una alimentación e hidratación mínimas y permaneció en condiciones degradantes. El informe forense registró 66 lesiones compatibles con golpes.
Moreno murió poco después de que le retiraran las sujeciones. La autopsia determinó como causa del fallecimiento un tromboembolismo pulmonar agudo, relacionado con la prolongada inmovilización y los traumatismos sufridos.
Los nueve acusados por tortura seguida de muerte permanecen detenidos en Bouwer y podrían recibir una pena de cadena perpetua.



