Trulalá, la histórica “universidad del cuarteto”, sorprendió con un estreno que tocó el corazón de todos: un homenaje a Pablo Ravassollo, el cantante que dejó una huella imborrable y que, hace exactamente 20 años, perdió la vida en un trágico accidente en la Ruta 5.
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El 25 de febrero de 2006 quedó marcado para siempre en la historia de la banda y de sus seguidores. Pablo Ravassollo, apodado “el ángel trulalero” por sus fanáticos, se sumó a Trulalá en 2002 tras la salida de Cristian Amato. Su llegada, luego de un casting multitudinario en el Estadio del Centro, fue un antes y un después para el grupo.
Para conmemorar las dos décadas de su partida, la banda lanzó Session 20 Ángel Trulalero, un enganchado que reúne algunos de los grandes éxitos que Pablo inmortalizó con su voz: Se me sube, Bailaló, Y no voy a llorar, Si me preguntan por ti, Abrazame con todo el alma y Este amor es tuyo.

La pieza arranca con las palabras de Mauricio Cánovas, quien tomó la posta de su padre y fundador de la banda, Manolo Cánovas: “Un beso nuestro querido ángel trulalero”, expresó, abriendo la puerta a la emoción colectiva.
Sobre el final, la banda recreó la mítica introducción que Pablo hacía en sus shows, esa que todos los trulaleros recuerdan: “Esto es Trula, que salte, que baile, que grite, que goce. Esto es Trula, T-R-U-L-A, griten Trula”.
Eze Bonino, la nueva voz que hizo revivir a Pablo
El encargado de ponerle voz a este homenaje fue Eze Bonino, una de las incorporaciones más recientes de Trulalá, que llegó en 2024. Su interpretación sorprendió a todos por el increíble parecido con Pablo y emocionó hasta las lágrimas a los fanáticos.
Las redes se llenaron de mensajes: “Muy similar a Pablo, la verdad que bien honrado”, “Esta voz va a dar que hablar… va a explotar pronto”, “Tremendo lo que cantás pibe… muy parecida la voz a la del inolvidable Pablito Ravassollo. Los que amamos Trula jamás lo olvidamos”.
Un legado que sigue vivo en cada canción
A 20 años de su partida, el recuerdo de Pablo Ravassollo sigue más presente que nunca en el corazón de los trulaleros. Su paso por Trulalá fue breve pero eterno, y este homenaje demostró que su voz y su ángel siguen siendo parte fundamental de la historia grande del cuarteto.



